Compras impepinables desesperantes

Hay varios tipos de compras: las de capricho, las de necesidad y las impepinables. Cuando digo impepinables a qué me refiero? Pues a las que, te gusten o no, tardes lo que tardes, las tienes que hacer y son para ya, por ejemplo, 1, 2, 3, responda otra vez: una lavadora (ti tu turu tutiritutiii).

Personalmente opino que lo mejor es acudir para esto a un gran centro (yperkor, k-reful...). Elige lo que quieres comprar (soy bastante rápida y me mola la marca blanca del electrodoméstico blanco... festival del humor!). Está agotado. Y sabe cuándo llegarán de nuevo? 15 días. Muchas gracias (supongo). Jodo con la crisis, no sabía que estuviéramos también ahorrando en palabras. Pues me voy a otro sitio.

Y allí empieza la batalla mental. Tienes al dependiente, atendiendo a una clienta, nosotros esperando y delante nuestro otro cliente que quiere poner una reclamación. Y allí estamos todos de pie, el dependiente ni nos mira, a su ritmo, con ese software lentito, como sus movimientos.

Hago la venta, entro con mi clave, tecleo los datos, espero a que cargue, pregunto datos, tecleo más datos, espero a que cargue, imprimo albarán, me voy a la web del plan renove de la comunidad de Madrid, tecleo datos, espero a que cargue... Y el teléfono, que no para de sonar, no lo cojo, porque es de atención al cliente y una llamada me lleva un rato (a ver cuándo puedo hacer yo lo mismo...). Y mientras tanto todos allí esperando. Y no puedes pirarte a hacer otra cosa, porque pierdes turno, ni puedes dejar de hacer esa compra, porque la necesitas, ni puedes dejar de oír el vídeo promocional de freidoras que suena al lao, una y otra vez, y que las patatas no sé, pero a ti te tiene frito (más festival del humor!).

Afortunadamente, se presenta una dependienta. Nos atiende a nosotros, en cuanto termine mi compañero... Atiende al señor de la reclamación, le pide la factura, saca el producto del carrito, se lleva la reclamación a sellar, se la trae de vuelta, se queda con el producto y le indica dónde le devuelven el dinero, como él quiere. En esto, nuestro amigo el dependiente súper rápido se va a otro sitio con los clientes y mientras la chica nos rellenaba toda la documentación con el software lentito, a ella le dio tiempo a desatascar la impresora, ordenar la mesa, darle la ficha técnica de otra lavadora al cliente que vino a por ella porque el otro dependiente le había dicho al señor que se acercara a por ella donde su compañera... :-S

Finalmente, nos llevamos la factura, la garantía y nos entregan al día siguiente. Yo no quiero decir nada, pero ya lo he dicho.

Bendit@s aquéll@s que saben hacer varias cosas a la vez porque de ellos será el reino de los clientes.

No hay comentarios: