Está claro que lo de quedar, será por la falta de costumbre, no es lo mío. Nos reunimos y el grupo parece una representación de la ONU, con una profesora de español que enseña no ya la España profunda, sino la enterrá. La oferta del día es 6 birras + patatas bravas: 9 pavos. Yo le dí al agua tónica (por si acaso). La cosa va genial, son tod@s súper maj@s.Mogollón de gente, música alta, puestos de comidas, niños pequeños, cachis.. Me doy un golpe con un pivote de la cera, que no había visto; metal del bueno, contrastao. Aún me duele la rodilla. A la caza del bocata calamares. Poco aire castizo en esta fiesta. Cuando ya tengo el bocata en mis manos, tampoco es tan bueno, el pan es horrible. El viento me vuelca el vaso de plástico y las zapatillas y las piernas se me llenan de coca-cola.
Cómo dormirán, en esas casas? Les llegarán las vibraciones, el ruido, mañana tendrán que madrugar... Se habrán comprado la casa en este barrio a sabiendas?
No hay forma de llegar donde están los colegas, pero sí donde están los taxis. De vuelta en casa, se me rebela el gato, no encuentro la jeringuilla pa darle la pastilla y, pa darme una ducha y quitarme el dolor y el olor, el agua fría no termina de salir.
No hay tiempo, mañana hay que madrugar. Al día siguiente todo se ve de otro color... y borroso, por la falta de sueño (o la abundancia de él). Tod@s coincidimos en que no será día de piscina y lo posponemos para otro día, tenemos cita con Morfeo y esta noche con Jason.
No hay comentarios:
Publicar un comentario