A favor o en contra

Si uno fuera ciudadano de cualquier otro país y buscara en google “tradiciones españolas” encontraría que lo que nos define es: el flamenco, los toros y la semana santa.

Todo ello puede resultar atrayente o no, según cómo me lo presenten y mis propios gustos, pero está claro que España tiene que ver con un baile muy característico, la religión y la “supremacía” sobre un animal.

Como española, tengo claro que no me gusta que me identifiquen con esto, con ninguna de estas tradiciones. Si se me permite, al menos el flamenco es una expresión artística, inofensiva para quien no la comparta y enriquecedora para el que sí. En cuanto a la semana santa, no soy religiosa en absoluto, ni partidaria de extremismos de ningún tipo, pero respeto la libertad de cada uno a expresar su sentimiento religioso en público, siempre que no obligue ni coarte a otros.

El problema viene con lo que se ha dado en llamar “la Fiesta Nacional”. Hay muchas voces a favor, bien porque lo conciben como orgullo patrio y seña de identidad del ser español, bien porque supone un negocio muy rentable, bien porque implica connotaciones geopolíticas, desde mi punto de vista discutibles.

Los artículos de hoy sobre la prohibición de las corridas hablan, en el caso de los que están a favor, de negación de la identidad cultural en pos del independentismo y la siega de las libertades y lo comparan con el aborto, cuestionando cómo se puede estar a favor de practicar el aborto y en contra de las corridas de toros, sin embargo. “Ahora estos abolicionistas irán a por las muñequitas flamencas de las tiendas de souvenirs”.

Entiendo que es algo que lleva haciéndose mucho tiempo y por eso ha tomado la consideración de tradición, pero si el hecho de ser tradición impidiera considerar su moralidad y justicia para ser preservado o no cuando la sociedad evoluciona, aún mantendríamos la esclavitud. Es cierto que hay mucha gente a favor, porque ganan dinero o porque les divierte o porque les parece que forma parte del ser español, pero también hay mucha gente que estamos en contra porque no queremos ser identificados como españoles con una “Fiesta” cuya diversión consiste en el sufrimiento y muerte de seres vivos inocentes a los que respetamos.

No es un acto político, no es un signo de independentismo ni de negación del ser español, es un debate que ha nacido del pueblo, consecuencia de la evolución y de la democracia, y que ha sido refrendado en el Parlamento de una Comunidad, que no hace sino representar a sus ciudadanos, que no reclaman con esto el independentismo sino sentirse más orgullosos de ser españoles porque su identidad se corresponde ahora más con el entorno legal.

Este reconocimiento tampoco se contradice con el derecho al aborto. Que no es una libertad a la que una mujer recurre con alegría, es un derecho que la ley permite ejercer en circunstancias concretas. La Iglesia Católica está en contra del aborto porque en la religión que representan significa asesinato. Cada persona puede comulgar con las creencias que decida, pero la moral privada no es ley. Todos los ciudadanos están obligados a cumplir la ley, sea cual sea su credo. Ejercer el derecho al aborto no es una diversión, como dicen que sí es la llamada "Fiesta Nacional", con la que muchos españoles no nos sentimos identificados.

Una bailaora no es lo mismo que un torero, porque el asesinato cruel de un ser vivo no puede ser arte. Porque no se puede confundir la libertad con la injusticia.

A favor de la democracia (ILP), de la evolución (debate) y de la libertad (de todo ser vivo).

Catre-de-hoy de madalena

Un respeto, que podría ser tu madre. Esa señora, que no tiene culpa ninguna de que algunas marcas no contraten asesor de branding pero sí a un señor con gusto por idiomas extranjeros (y no me refiero al catalán) que cualquier adulto español de más de 40 y los alumnos de la ESO llamarían “el chapurriau ése”, podría ser tu madre.

No hay derecho a que esas marcas que vienen de fuera (y no me refiero al cava) conviertan a nuestras madres y abuelas en un Antonio Ozores. Porque uno las ve en el súper haciendo el esfuerzo de complacernos, a los hijos y nietos que pasamos por casa na más que una vez al mes a que nos den la paga, nos laven la ropa o nos hagan comidita rica porque la última vez que comimos caliente fue cuando se nos olvidó la ensaladilla rusa en el salón con la calefacción puesta. Uno las ve y le dan pena, ¡no hija no!

¿Tienen Quetedoy pocho-chufin? Lo siento señora, el qué? (de lejos se oye al encargao: "esto es una tienda mu decente, aquí no vendemos guarrerías"). No, hombre, el helao ése... el quetedoy de madalena... el que anuncian en la tele... el catre-de-hoy de madalena. Mu digna ella. La que no se entera es la cajera, que se queda con esta cara :-?

Que el Carte d'or estará mu bueno, pero de qué les sirve si no hay quien lo pida. Al final me llevo el de toda la vida, que sabe igual y no te hiere en el orgullo.

Dedicado a los creativos publicitarios sin asesor de branding, que se ve que no son españoles y nunca han ido al súper con su madre.

No hay como la familia...

...para ponerte en tu sitio. Llegas a casa, lo que fue tu casa durante tantos años y donde ahora vuelves a ver a los tuyos, y tu abuela, adorable ella, te recibe con un “estás más gordita”. Pero no pasa nada, para los demás también hay (mi hermano está más rellenito, mi padre tiene menos pelo...).

No hay como la familia para ponerte en tu sitio jeje.
Es agradable volver, aunque para intentar quedar con todo el mundo hay que hacer malabarismos. Una ya tiene su vida hecha en otro sitio y vista desde fuera, tu ciudad es más entrañable, se ve con otros ojos (aunque me lo tengan tó cerrao porque es sábado de julio por la tarde). Hasta estamos pensando hacernos de la peña del garito al que vamos (el plan nocturno siempre es el mismo y nunca defrauda). Es que un mazinger en la puerta y un darth vader de mr. Potato, entre otras cosas... ¡es una señal!

Las croquetas de la abuela, el café con la familia, los besetes de los tuyos que hace tiempo que no ves.. sus vidas también transcurren, igual que la tuya... aunque hace años te pareciera que avanzabas a cámara lenta, ahora un montón de cosas son muy diferentes. La vida da muchas vueltas y te da sorpresas!! ^_^

Verano en Madrid

Un oasis. En mitad de la circulación, el calor, el cemento y la sequedad de Madrid.

Un oasis verde, amparado del exterior, con el ruido del agua corriendo en una fuente y los pájaros; con el olor a hierba húmeda y en la comodidad del mobiliario de jardín con suaves cojines.


Un oasis con comida rica, sin ajetreo, sin bullicio, sin gente; sólo un café, un sandwich y un libro. En la mejor compañía.
Y la factura, elevada? Sí, pero compensa! Para eso se trabaja: para disfrutar de un remanso de paz, sombra, aire libre, verde y estilo en el mismo centro de Madrid.

Lo he dejado

Ya está. Hoy se acabó. Lo he dejado y me da pena.

Adiós a mi piso de soltera, a la casa que yo elegí, tramité y amueblé para mí. Adiós a mi espacio, a mi baño verde con su cortina fashion, a los árboles de mi ventana y a mi cocina gigante con terraza. Adiós a la cisterna de pared, a las puertas de pichiglas y al pasillo frío. Adiós a mi espacio, mi vida anterior, my castle.


Adiós. Y me da pena.

No se me ocurre nada... aún!

Hay gestiones que no son del día a día, pero que están ahí; cosas que tienes que pensar cómo hacer y a veces te pillan inspirado, pero a veces no (que son las más). Por ejemplo las gestiones para dejar tu casa de alquiler cuando se acaba el contrato, el regalo para el cumpleaños de tu abuela, el hardware que te falta nosédónde, el recambio del noséqué de la persiana... Son cosas que nunca o muy poco a menudo haces, no te acuerdas de cómo te explicaron que se hacía y siempre tienes la sensación de dejarte un paso en el tintero, de que no vas a acertar, de que después de decidirte te encontrarás ante algo que te pondrá de nuevo ante la duda...

Y cuál es el más difícil? Definitivamente el regalo para la abuela. Falta mucho aún para su cumple, pero si lo dejas para el último momento luego vas pillá. No puedes dejar de regalarle, no puede ser cualquier cosa, no le falta de nada. Tiene que ser algo diferente y a precio no puedes competir, así que compites via handmade. Ya tienes claro que en navidad acertaste con eso, así que intentas pensarlo por ahí. Pero no se te ocurre con qué puedes igualar aquéllo que le hizo tanta ilusión ni nada que puedas comprar que se le parezca.

Alternativas varias se te pasan por la cabeza: un libro con letras grandes (no es de mucho leer), un noséqué plegable (no sé si le gustará), por principios no compras nada de piel, joyas tiene un montón y, aunque es muy agradecida, es muy difícil de regalar. A balneario no va a ir, de viaje sola tampoco, no le gustan las películas... ¡Ya lo tengo! (o eso creo).

En comparación, las gestiones que tengo pa mañana (bajas, fin de contrato, banco...) están chupás. Encontrar "disfraz" pa la verbena de la Paloma será otro cantar (a ritmo de chotis y de la "bronca" de mi novio que dice que no es un disfraz cuando se es de Madrí).

sin inspiración (signo de interrogación)


Sufro de una tremenda falta de inspiración, no me asaltan las palabras para ser escritas y eso que, como dicen en el último libro de Terry Pratchet que me he leído: la prensa es voraz, pide que más y más palabras sean volcadas en su interior y una hora después, es como si nada por ella hubiera pasado, y otra vez a empezar.

En cuanto a lo que me ha pasado a mí, pues a finales del mes pasado (porque ya estamos en julio y sí, tempus fugit), estuve un ratejo de vacances. Playa, solete (con protector quasi pantalla total), sangría, paella, cócteles, paseos, ropa informal in-extremis y sin reloj.

Y esta semana, pues también ha sido corta porque, aunque el viaje haya sido de trabajo, diferente, también ha sido agradable, instructivo, te saca de la rutina, ves cosas que no conocías, hablas con gente y descubres que hay mundo fuera de tu burbuja (y caloooooooorrr, mucho calor). Pensaba que iba a ser tedioso pero lo cierto es que me lo he pasado bien y guardo un muy buen recuerdo: anécdotas, chistes, Mundial, explicaciones técnicas, comidas opíparas (la mayor parte no aptas para vegetarianos), hoteles im-prezionantes, parajes estancos de paz, verdor y tiempo.


Y cuando uno vuelve a casa, al calor, a sus cuatro paredes, piensa: no hay pájaros, no hay verde y sí hay reloj, pero es my home, my castle. Aquí me recibe todo lo que amo... bueno y mi novio también está :-P

Coco la Coquette


http://www.flickr.com/photos/cococoquette/sets/72157594270799144/show/with/3148274651/