Huida de talentos

Hace un montón de días que no tengo inspiración ninguna y cómo la voy a tener, con este calor y una gastroenteritis galopante... Además, si me encuentro obras de arte de otros es imposible que piense que yo puedo crear algo...

La vida ha pasado a desarrollarse en el infierno, no porque sea así de horrible, sino porque hace el mismo CALOR. De repente, porque en Madrid no hay entretiempo, han sobrevenido los 3 meses de infierno.

Nos hemos hecho con gimnasio con piscina, para todo el año, la piscina no es en absoluto nada del otro mundo, pero servirá para tirarse un rato al salir de la ofi y deshacerse del calor, trastear un rato, hacer hambre y terminar de pulir las formas que ya la gastroenteritis man dejao casi extraplanas. Los misos lo están pasando igual de mal que yo, pero con un abrigo de pelo...

A falta de talento por mi parte, via compartir el de otr@s (Tina Darling, Sage Vaughn, CAVE Gallery, mymodernmet.com):


Daily work

En todas las series y pelis e incluso en el imaginario popular una secretaria es una madre, una fulana o una insulsa limadora de uñas, sin ser excluyentes.

Puede ser verdad, pero en todo caso no tendría que ver con la profesión sino con la persona. En realidad una secretaria es el santo Job.


Tienes que soportar malas respuestas de desconocidos para conseguir que se vea que todo sale perfecto, tienes que oír gritar a los clientes con una sonrisa, hilvanar y coser detalles inverosímiles, tienes que trabajar para gente incapaz de pedirte las cosas por favor, tienes que organizar reuniones improvisadamente a última hora y admitir que has cometido un error que no sabes ni cuál es, guardar información que no sabes interpretar de tal forma que puedas encontrarlo, por una descripción que no entenderás, meses después, llevas 3 agendas a la vez, 2 teléfonos... Y cada vez que necesitas internet para agilizar tu trabajo resulta que tienes la página capada (y hablamos de buscar un restaurante, no de ponerse a ver tetas en la oficina).

Todo para que puedan enlazar citas hilvanadas en la agenda, de las que a veces no te informan, con el tiempo escaso para moverse entre medias, sabiendo que detrás de tu nombre (el que lo recuerde) va directamente el adjetivo: secretaria.

Si buscas ampliar formación siempre es lo mismo: gestión de estrés, atender el teléfono, lidiar con tu jefe, comunicación y archivo, trabajo en equipo... Y eso cuando no incluyen una “troncal” de maquillaje, vestuario y cabello.

Afortunadamente algún atisbo de valoración reconoces en las expresiones de agradecimiento de algún jefe, pero siempre con la certeza de en qué posición estás jugando. No has estudiado para delantero y no te han contratado ni para defensa, pero te gusta pensar que tu trabajo tiene mucho de portero y, a veces, incluso de lateral izquierdo (el cero).

En fin, que después de una mañana de malas contestaciones, clientes que te hacen saber lo “incompetentes que sois, señorita”, cosas que salen, muchas que no, archivo que haces en automático (de papel y mails) que probablemente no recordarás ande has dejao... Sólo te queda pensar que has hecho tu trabajo lo mejor posible y que, afortunadamente, nadie te controla ni te “abronca” por cagarla. Menos mal que la cagas poco y por poco... ¡no tienes tiempo!