Es tan agradable como la recordaba. Nos hemos alojado en un hostal junto a una plaza. El finde nos hemos despertado con el fado que sonaba desde el mercadillo de la plaza. Ya tienen en muchos sitios la decoración navideña. Hemos estado de compras en las tiendas con los escaparates mejor diseñados, hemos comido el pescado más rico del mundo, hemos pasado 3 días entre la gente más amable que existe, ponen en los garitos la mejor música que pueda disfrutarse...
Restaurante de fado en directo, uno de esos ocultos en que apenas hay turistas. Donde cenamos la vez anterior. ¡Qué rico! Y qué velada de fado. Compramos algunos cd (la última que vino a ofrecernos el suyo no fue tan agradable, aunque tuviera mejor voz).
En las guías recomiendan... Algunas recomendaciones no defraudan, a otras te hubiera gustado no asomar nunca.
Unas vacaciones memorables: por el tranvía, el arroz, el pescado, las tiendas y sus escaparates, el café, los mercadillos, comboios (el café lo pones tú), A Brasileira, los lisboetas, el FADO, él.

