Qué
nos pasa a las tías? No sabemos ser dejadas. No creo que tenga que
ver con la edad, ni con el hecho de ser mujer, ni con nuestra
composición hormonal ni con ninguna chorrada parecida. Creo que es
absoluta culpa al 50% de la educación y al otro 50% de nuestra
inmadurez permanente – los tíos también tienen inmadurez pero es
de otro tipo, del tipo de gastarse el sueldo en tunearse el coche y
no tener ni pa pagar la luz, pero ésa otro día.
Da
igual que tengas 40 y mucha experiencia que 15 y casi ninguna, en
cuanto se nos hace el chichi pepsicola por un tío, perdemos la
dignidad. Suplicamos, esperamos, miramos el tlfno por si llama,
cancelamos planes con las amigas porque necesita un hombro para
llorar (un eufemismo pa decir: un calentón que resolver) y le
excusamos por no aparecer: pobrecito, no habrá podido, habrá tenido
un accidente, se le habrá muerto el perro? Y pq no ha avisado?
Estará súper liado con los exámenes... ¿¿Queeee?? Nena, si te
tragas esa excusa, te lo tragas todo. Literal.
Siempre
que pensemos en algo que empiece por “pobrecito, seguro que...”
da por seguro que está de cervezas con los colegas o entrándole a
una erasmus. Y si crees que después de 3 semanas esperando a que te
llame sin conseguirlo (aún no se ha demostrado que el tlfno suene
sólo por ordenárselo o llorarle), le vas a dar una lección
tirándole la copa por encima y dándole un bofetón, que sepas que
lo único que le ha quedado claro es que por fin ha conseguido que
entiendas que ya no teneis nada y ya no tiene que esconderse de ti
cuando te ve.
Yo
creo que tiene que ver con toda la mierda que nos meten en la cabeza
desde pequeñitas y, está claro, se comen el 2º paso: no les
explican a los niños que deberían ser en un futuro nuestros
príncipes azules, pasarnos a recoger en carroza, escribirnos poemas
de amor y mirarnos de soslayo, suspirando de amor.
Él
no “está en casa, abatido porque no está contigo, que eres
maravillosa, no sabe lo que tenía y quizá nunca se dé cuenta, pero
tú puedes estar orgullosa y hay que ser muy fuerte para llorar y
decirle que le quieres y pedirle que vuelva contigo” que es la
mierda que nos cuentan. Él está de marcha con sus colegas y su
única preocupación es no encontrarse contigo, por si pasa
cualquiera de estas dos cosas: que le tires la copa y le des un
bofetón o que le montes un numerito de amor/odio y le hagas el
centro del choteo de sus colegas (a tu costa).
Maduremos,
nenas. Dejémonos de dramones. Así pues, son importantes 3 cosas,
si fuera niña en un futuro me daría por satisfecha con una:
Madres
que habeis sido mujeres y adolescentes antes de eso, no engañeis a
vuestras nenas. Si un chaval no te hace caso, no es porque sea
tímido, es porque no le interesas. Si un chico quiere algo contigo,
lo sabrás. Dejaos de cuentos, no sois hadas ni princesas.
Padres
que habeis sido cabroncetes en vuestros tiempos mozos. No dejeis
pasar la oportunidad de dejarles las cosas claras a vuestras niñas:
no hay príncipes azules, si quisiera llamarte ya te habría
llamado, no te querrá más cuanto más le des y no supliques cuando
te esté dejando. Conserva la dignidad.
Nenas,
teneis que aprender a jugar a los videojuegos, hacer artes
marciales, montar deputamadre en bici o lo que sea que sirva para
tener en vuestra adolescencia lo más valioso que puede existir a
este respecto: un amigo chico que os quite las ideas peregrinas de
la cabeza y os ayude a pasar página a base de colegueo.
Todo
esto para que lleguemos a ser mujeres de verdad. Sin inseguridades
chorras, del tipo “me ha salido un grano, no salgo a la calle” o
“en este anuncio salen tíos vestidos pero la tía está en bikini,
voy a llamar a una asociación feminista” o “no me vale la talla
36 del mango, voy a estar una semana a líquidos y como me entre un
tío lo más bonito que le via llamar es cegato perdido, porque cómo
puede pensar que estoy buenorra si soy la simpática del grupo y he
engordado 200gr”.
Ser
feminista es hacerse respetar. Eso no significa ser una estrecha o
dejar pasar al hombre de tu vida por esperar a que diga “te quiero”
él primero. Significa aceptar de forma madura que no tienes nada que
hacer con un tío o que sólo ha sido un polvo o que las cosas se han
terminado. Sin escenas. Sin numeritos. Sin interminables mensajes
suplicantes ni amenazadores. Sin canciones de Alex Ubago.