Adele Enersen's baby, Mila



Fantástico trabajo de la publicista y fotógrafa finlandesa Adele Enersen, en que rodea a su hija Mila de diferentes mundos de cuentos, inspirándose en lo que Mila podría estar soñando.

La chincheta

Las recibo aunque no son para mí, las escribo aunque antes man tocao las narices y las envío porque además así a la empresa le hago un favor, ¿o no? Estoy hablando de las reclamaciones.

El finde pasao me compré un conjunto de color beis con rayitas finísimas: un chaleco y un pantalon bajísimo de cadera con tirantes y estrechito por los tobillos. Al día siguiente veo que en el chaleco hay un agujero, de resultas de haber puesto ahí la alarma. Esto es, que la ropa que me voy a poner y pagar YO la utilizas para un bien propio (de la empresa) que es que no te la roben y a mí, que soy quien la paga, me la das con el agujero por hacerte un favor a TI, que me la vendes porque yo quiero? ¿Y no sería más fácil un quid pro quo y que, para hacerte un favor no me j*dieras la prenda y le pusieras la chincheta (porque eso es lo que es la alarma, una chincheta bestial) en la etiqueta?

Pues hoy me voy p'allá resuelta a descambiar el chalequito por otro sin agujero. Se lo doy a la dependienta y le explico: no tendrías uno igual que no tenga agujero? Ella me mira con cara de “esto no ma pasao nunca” y me dice con esa mirada “eres una rara, nadie nunca sa quejao por esto, ya ves tú, un agujerín de ná”. Va a por otro chaleco, le quita la chincheta y me suelta, como quien establece un axioma matemático o te suelta una perogrullada: “Todos van a tener agujerito, eh?” Bueno pues ná, en este plan, como el conjunto entero cuesta 50 pavos, te doy el billete con agujerito, ¿no? A que ahí no te parece tan normal? ¡Pues es lo mismo!

Será que el problema lo tengo yo por no querer pagar por una prenda con agujerito? Seré yo la rara? Pues mira, si no hay chaleco sin agujerito, aquí te traigo el conjunto entero pa devolver. Pierde una compra de 50 pavos sin problema, que me río yo de los multimillonarios, con qué sangre fría ma devuelto el dinero. Creerá que no es su business, pero yo siempre lo pienso: aunque mi empresa no sea MIA, su dinero es mi responsabilidad, porque cuando dejen de ganarlo, me echan.

Tengo que reclamar, porque si me lo quedo dentro, me pasa como al alien de Padre made in USA...

Cuéntaselo a la celestina

La presentadora es una celestina casi anciana...

- Hoy tenemos con nosotros a nuestra señora, Amelia, de los Fernández, hijos de Fernando, señor de Caspilla!!
Plas, plas, plas...

- He traído un cesto de manzanas
- Más valdría que en lugar de manzanas consiguiera que nuestro señor, su señor, nos devuelva nuestras tierras!!!
- Mientras la guardia de caminos se lleva al siervo de la gleba, veamos, Amelia, ¿qué os ha traído aquí?
- Pues verás celestina, cuando a mi señor y a mí nos casaron, nos habían lavado con aceites aromáticos y rociado con perfumes. Total que en la noche de marras, olía divinamente y, aunque no es muy atractivo... Pero ahora, con esta moda medieval de no enjuagarse, cada vez que vuelve de la guerra me mata la libido y a los periquitos del jardín. Para colmo, nuestra hija adolescente en lugar de dejarse casar quiere ser modelo. Le han ofrecido ser la imagen de Manolive.

- Bien, Amelia... hemos traído a nuestro señor, su señor. Antes de dejarle entrar, terminaremos de repartir mascarillas entre el público.... Recibamos con una reverencia, a nuestro señor Nuñez, hijo de Nuño, rey de Azadón!!
Plas, plas, plas... Se escucha un murmullo de ovación, todo el mundo dobla el espinazo y el señor entra con los brazos en alto, cual campeón del Tour de Galia. La celestina que lo ve...
- Núñez, (les tutea porque además de su celestina fue su comadrona en su parto y se ve que quitarle la caca a uno da confianza...), haga el favor, baje los brazos si aprecia en algo a sus súbditos. ¿Ha oído la reivindicación de su esposa, señor?
- Claro! Yo por mi Amelia lo que haga falta. Dejaré la guerra y me sumergiré en aceites aromáticos tantas veces como ella me ordene.
Plas, plas, plas... [Se oye de fondo “...all you need is love...”. ]

[2 años después]

Celestina está leyendo el piedra-prompter:
“Se ha sabido que nuestra señora, Amelia, ha dejado a nuestro señor y se ha escapado con un bárbaro. Mientras huían cabalgando se la oía decir: “¡Estoy harta!". Al parecer nuestro señor se ha vuelto metrosexual y ha abierto un castillo de estética. La hija de ambos, habiendo aceptado tras cumplir los 21 ser la imagen de Manolive geles y champús, se ha ido a Asia, el único lugar de nuestra Tierra donde la gente se lava... ¡¡¡lujos asiáticos!!!

En nuestro próximo episodio de “Cuéntaselo a la celestina”: Familias desestructuradas”.

Oporto

Mancantao!! Me gustan las fachadas, la comida, el vinho, los azulejos, las calles... Lo único que no mola mucho es que los taxistas se creen que están corriendo el Boavista GP y se marcan las curvas a 60 por un túnel señalizado a 30.

Oporto es preciosa con esas calles llenas de historia, edificios medio en ruina, con sus azulejos de colores y el andamio para restauración, la gente que siempre hace por entenderte, los maravillosos puentes estilo Eiffel sobre el Douro, la playa y el olor a mar, el sonido de las gaviotas y los cormoranes...

Hemos comido junto al mar, viendo a los alumnos de la escuela de surf cabalgar sobre las olas (considerables), gente con su perro alrededor correteando, chavalería pelando la pava, cuarentones super fashion, pectorales y glúteos por doquier (no sabía ande mirar, qué bien les queda el neopreno, chica). Es maravilloso cómo rejuvenece el sol y el olor a mar...

Nos hemos movido con una mini guía que me hice en un pis-pas leyendo comentarios de otros: mercado de Bolhao (en franca decadencia pero muy bonito de ver), Foz (playa, paseo marítimo...), Douro (terracitas y restaurantes junto al río), puentes, estación de San Bento... Monumentos más bien pocos.

Sobre todo hemos paseado, disfrutado del sol, de la tranquilidad de ir sin reloj, de la brisa del mar (mu fría, es el Atlántico) y, como siempre nos pasa en Portugal, hemos decidido volver.

Ya de vuelta, he tenido una entrada Papal. En términos físicos podría decirse que, al llegar la aceleración a cero, se ha detenido el movimiento con lo que el objeto se ha visto vencido por la inercia. Total, que no me dao cuenta q se macababa la cinta, en el aeropuerto, y me llevao un hosti*n (como mi vida misma).