Mancantao!! Me gustan las fachadas, la comida, el vinho, los azulejos, las calles... Lo único que no mola mucho es que los taxistas se creen que están corriendo el Boavista GP y se marcan las curvas a 60 por un túnel señalizado a 30. Oporto es preciosa con esas calles llenas de historia, edificios medio en ruina, con sus azulejos de colores y el andamio para restauración, la gente que siempre hace por entenderte, los maravillosos puentes estilo Eiffel sobre el Douro, la playa y el olor a mar, el sonido de las gaviotas y los cormoranes...
Hemos comido junto al mar, viendo a los alumnos de la escuela de surf cabalgar sobre las olas (considerables), gente con su perro alrededor correteando, chavalería pelando la pava, cuarentones super fashion, pectorales y glúteos por doquier (no sabía ande mirar, qué bien les queda el neopreno, chica). Es maravilloso cómo rejuvenece el sol y el olor a mar...
Nos hemos movido con una mini guía que me hice en un pis-pas leyendo comentarios de otros: mercado de Bolhao (en franca decadencia pero muy bonito de ver), Foz (playa, paseo marítimo...), Douro (terracitas y restaurantes junto al río), puentes, estación de San Bento... Monumentos más bien pocos.
Sobre todo hemos paseado, disfrutado del sol, de la tranquilidad de ir sin reloj, de la brisa del mar (mu fría, es el Atlántico) y, como siempre nos pasa en Portugal, hemos decidido volver.
Ya de vuelta, he tenido una entrada Papal. En términos físicos podría decirse que, al llegar la aceleración a cero, se ha detenido el movimiento con lo que el objeto se ha visto vencido por la inercia. Total, que no me dao cuenta q se macababa la cinta, en el aeropuerto, y me llevao un hosti*n (como mi vida misma).
Hemos comido junto al mar, viendo a los alumnos de la escuela de surf cabalgar sobre las olas (considerables), gente con su perro alrededor correteando, chavalería pelando la pava, cuarentones super fashion, pectorales y glúteos por doquier (no sabía ande mirar, qué bien les queda el neopreno, chica). Es maravilloso cómo rejuvenece el sol y el olor a mar...
Nos hemos movido con una mini guía que me hice en un pis-pas leyendo comentarios de otros: mercado de Bolhao (en franca decadencia pero muy bonito de ver), Foz (playa, paseo marítimo...), Douro (terracitas y restaurantes junto al río), puentes, estación de San Bento... Monumentos más bien pocos.
Sobre todo hemos paseado, disfrutado del sol, de la tranquilidad de ir sin reloj, de la brisa del mar (mu fría, es el Atlántico) y, como siempre nos pasa en Portugal, hemos decidido volver.
Ya de vuelta, he tenido una entrada Papal. En términos físicos podría decirse que, al llegar la aceleración a cero, se ha detenido el movimiento con lo que el objeto se ha visto vencido por la inercia. Total, que no me dao cuenta q se macababa la cinta, en el aeropuerto, y me llevao un hosti*n (como mi vida misma).