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Varis, mi "bizcocho de chocolate"

Me siento muy triste. Nadie tiene por qué entenderlo ni compartirlo, es lógico. Pero me siento muy triste. Anoche apenas conseguí conciliar el sueño. Después de 6horas de insomnio y 4 de descanso, hoy me he levantado con bolsas en los ojos, más blanca de lo normal y con unas enormes ojeras. Ya no se me caen las lágrimas como ayer pero siento un vacío en mi vida y un nudo en el estómago. 

Varis era un siamés adoptado de unos 9 años (es imposible saber la edad exactamente) que estaba enfermo de los riñones, tenía una pata rota por una caída de un cuarto piso y un linfoma, que se le había descubierto recientemente a raíz de una intervención. Intervención a la que di mi consentimiento porque se le habían duplicado ciertos valores tóxicos en sólo 3 meses y creía estar haciendo lo mejor para darle calidad de vida y algo más de tiempo. Mi gatito nunca llegó a recuperarse de la operación y falleció ayer. 

Después de la jartada de llorar, he donado sus medicinas, he limpiado su rincón, tirado su arenero y su silla y recolocado su fuente para que disfruten de ella mis otros gatitos. 

Mi "bizcocho de chocolate" me deja muchos recuerdos: si miro a la izquierda de mi cama veo su silla, donde pasó sus últimas horas en casa, tan débil, si me tumbo en la cama, le veo tumbado junto a mi brazo, ronroneando, antes de dormirnos, si voy por el pasillo, le veo venir corriendo a por su lata, le veo pidiéndome abrir la puerta del salón para irse a echar la siesta al sol y, cuando entro en casa, le veo salir al descansillo a curiosear. 

Tengo otros "peluches" adoptados de los que ocuparme (y a los que, por la enfermedad de Varis, he tenido más en segundo término), pero mi pequeño Varis es insustituible. Cada uno es único. Y le echo de menos. Estoy muy triste. 

Quiero pensar que mis mimos y cuidados le hicieron feliz. Que los 5 años que hemos pasado juntos, cuando nadie apostaba por él, han sido tan maravillosos para él como para mí. Deseo que se haya ido sin dolor y espero que sabiendo cuantísimo le quería. 

Todo esto en realidad no es en singular, sino compartido en cada punto con mi pareja, que siente lo mismo que yo y desde siempre se ha ocupado y preocupado tanto como yo misma. 

Nadie tiene por qué entenderlo, pero sería bonito que al menos dejaran de contarme historias tristes, de animales maltratados, camadas de raza, familiares que compran y 101 hijoputeces más que psicológicamente no puedo soportar. Si no me entiendes, al menos no me jodas más. Estoy muy triste.

Vida: acción y personas


Finalmente sí. La vida te cambia a los 30. Bah! Qué se yo. Apenas los acabo de pasar. Dicen que si en tus 20's no has hecho todas las locuras que existen no has vivido. De repente llegas a un momento en que las cosas importantes ya no son si tal chico te mira, si suspendes un examen o si no te dejan volver más tarde de las 23h. Ya da igual si... Bueno, no, eso no da igual.

Aparece aquéllo sobre lo que nunca te paraste demasiado a pensar. Sabías que algún día pasaría pero esperabas que fuera lo más tarde posible: cuando la gente que un día cuidó de ti, de repente ya no es tan fuerte como tú los veías.

Ves desgracias de cerca en vez de en las noticias, ves gente que se comporta como si fuera más con ellos que con cualquier otro, como exagerándolo, incluso para llamar la atención, será? O realmente se siente así y yo tengo un punto de Dexter? Es verdad que te da por pensar: y si fuera yo, tendría a mi lado tanta gente querida? Supongo que eso va con el carácter y siendo el mío pucelano...

Mientras tanto va pasando el tiempo, llega el tiempo de irse y el tiempo de venirse. Haces planes que se van cumpliendo y hasta eres feliz, porque, por mucho que te quejes, en realidad no tienes derecho a hacerlo, hay gente que tiene problemas de verdad.

La chavala es torpe, pero tiene otros encantos. Siempre ha sido bastante torpe. Ahora ha conseguido serlo un poco menos, pero qué le vamos a hacer. Y los años siguen pasando más o menos igual desde hace 6 y es curioso ver cómo a tu alrededor la gente va cambiando, haciendo cosas y hasta teniendo hijos. Y yo sigo sin saber qué quiero ser de mayor ni cómo ir haciéndolo ahora.

Van surgiendo situaciones en las que se supone que tienes que saber lo que tienes que hacer, pero que nadie te enseña: atender a alguien en un hospital, quedar bien en una reunión, una charla de café... Hablo o no? Hago o no? Esto o lo otro? Qué se supone que tengo que hacer o decidir si...?

Hoy he oído un comentario muy sabio: “menos lecciones de liderazgo y un poquito más de humanidad”.

Sonríe para pensar, no pienses en sonreir

Cuando no estás inspirado hasta las empanadillas de Móstoles se te queman. Y es que, después de que te sacuden un culetazo en el metro y se quedan con el sitio en el que estabas a punto de sentarte, la máquina de bebidas se queda con tu euro cuando tú sólo querías una botella de agua y has tenido que levantarte de una terraza en domingo porque empezaba a llover, ya no le pides mucho más al día salvo que te lleve a la república independiente de tu casa y se acabe.

Ahora me estoy leyendo un libro en el que te explican la teoría de "cómo hacer amigos e influir en la gente"; te da pautas archiconocidas aunque ignoradas (en mi caso porque una fomenta adrede y con gusto la leyenda de que las castellanas somos secas por naturaleza y, como yo digo, eso precisamente forma parte de nuestro encanto) para tratar con la gente en tu día a día: con tu jefe, con tus hijos, con los amigos, con la familia... Porque todos sabemos que una parte de los comportamientos (nuestros y de los demás) son por afanes egoístas, que lo que más nos gusta es que se nos reconozca y que la palabra que más nos gusta oír es nuestro propio nombre. Así que, partiendo de ahí, el libro te indica que lo mejor que puedes hacer para conseguir lo que quieras de otra persona (no estamos hablando de abusar, sino de conseguir tus propósitos, como convencer al niño de que cene, al jefe de que este año te mereces el ascenso, a esa empresa de que te contrate y a la suegra de que no quieres irte de vacaciones a su casa) es interesarte por el otro de manera franca, sonreír sinceramente, recordar su nombre y, sobre todo, mostrarle tu argumentación desde el punto de vista de lo que él quiere conseguir.

Uno llega a la ofi con toda esta teoría en la cabeza y a las 8am se toma un café pa despertar las neuronas con objeto de, además de trabajar, empezar a aplicarla, y las primeras dos horas va bien, hasta que resulta que la gente te va tocando las narices in crescendo y/o te enseñan cosas nuevas, como que es necesario perder el tiempo delante de la impresora para que imprima (debe ser que si no el robotito que lleva dentro deja de pintar) :-? Ahí es cuando empiezas a aplicar la teoría sólo en contadas ocasiones y se te escapa tu auténtico yo. Te darás cuenta de que la lectura del libro no te está sirviendo cuando oigas un "no se lo toques que te muerde" :-/

En fin, espero que lo que sí me termine sirviendo sea la parte de que el estado de ánimo se provoca con los pensamientos. Pienso que reclamando mi pobre euro, que ya nunca más volverá a mi monedero, me devolverán la cantidad (aunque mi pobre moneda habrá dormido en una máquina fría y terminará en algún lugar donde nadie la apreciará, rodeada de muchas otras como ella, mi monedita de lerio); pienso que a la señora del culetazo el karma le devolverá el golpe (aunque en su cara de amargada y mal maquillada ya se atisbaba que el golpe lo llevaba por adelantado, como los recibos del alquiler); pienso que al final todo ha salido bien, que cualquier problema es pequeño y que lo único que no tiene remedio es la muerte.

Moraleja: no vayas a un garito con tv en día de partido :-D