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cuál es el tuyo?

Los fines de semana suelen tener un punto en el que la pareja se pone a “pulir” en casa, esto es, finiquitar tareas que habían quedado postergadas durante la semana por falta de tiempo o de ganas. Y es en ese punto cuando puedes darte cuenta de qué clase de churri tienes en casa. Yo los he clasificado, para este menester, en 5 categorías:

Churri funcionario: normalmente cuando necesites que algo se haga, no lo localizarás, tendrás que agendarle la tarea con tiempo y esperar a que termine con lo que lleva atrasado. Total, que te dirá que tardará puuuufff.

Churri paquete básico: no se dará cuenta jamás de que algo necesita ser hecho pero, a diferencia del anterior, se pondrá con lo que le pidas en el momento, como hacer la cama o poner el lavavajillas, eso sí, no esperes conseguir que haga todo lo relacionado por su cuenta. Por ejemplo: no barrerá las plumas que se han caido del edredón después de hacer la cama, ni fregará el agua que se ha caido al suelo después de meter las cosas en el lavavajillas.

Churri filósofo: Si crees que los dos anteriores son los peores pa tener en casa, espera a conocer a uno de éstos. El churri filósofo es ése que, independientemente de que haya tenido experiencia alguna o no en el manejo logístico de un hogar, siempre le dará una vuelta de tuerca a cualquier cosa que tú propongas llevar a cabo desde tus conocimientos. Por ejemplo: “cariño, hay que bajar la basura” “En esa bolsa aún cabe más, espera antes de bajarla que vacío la papelera del cuarto”. Nunca lo hará y tendrás que bajar la basura tú o iniciar un enfrentamiento directo para que la baje él. 2º ejemplo: “cariño, puedes ocuparte tú de cambiar la cama?” Esto sirve también si lo que hay que cambiar son las toallas del baño. Su respuesta siempre será: “Si ayer se podían usar, ¿por qué hoy ya no? Quién decide cada cuánto hay que cambiarlas? Yo esta noche puedo dormir en ellas perfectamente” (si la cosa era con las toallas, podría ser aún peor, con un: “me ducho luego y las cambio”). Da igual, no te molestes, siempre tendrá respuesta para todo y nunca hará nada que tú le pidas. No se ha demostrado que alguna vez se le haya ocurrido hacer algo por su cuenta, porque seguramente en esos casos ya lo acababas de hacer tú, terminas antes.

Churri ejecutivo: Como su propio nombre indica, al churri ejecutivo le verás desarrollando tareas sin necesidad de que tú se las pidas. El problema es que en la mayoría de las ocasiones, serán tareas innecesarias para la casa, como configurar los mandos de su play3; o repetitivas, como ir a poner una lavadora con ropa que ya está guardada limpia, en cuyo caso te preguntará dónde está pa echarla a lavar o peor, la sacará mecánicamente del armario para meterla en la lavadora sin darte tiempo a nada más que a pegar un tremendo grito al ver que la ropa que os plancharon ayer vuelve a estar de nuevo chorreando. Se le ocurrirá otra cosa que hacer en el transcurso del ciclo de lavado y, encima, tendrás que ocuparte tú de meter esa colada en la secadora o, peor, tenderla en la terraza (los días de invierno esto puede ser el inicio de un prolongado recordatorio de todo su árbol genealógico, empezando por sus mascotas del colegio).

Churri 50/50: Es el dios de los churris, notarás que sin necesidad de esfuerzo por tu parte, las teareas se realizan impolutamente divididas a la mitad. Pero es como un unicornio: sólo existe en tu imaginación.

Total, que como no te pongas, terminas cocinando, limpiando, planchando, barriendo y discutiendo, todo en el mismo finde. Que luego son muy ricos, es verdad, y hacen otras cosas, es verdad, pero cómo j*de encontrarte pelusas por ahí, sobre todo en la toalla, que por fin ha cambiado, al secarte la cara.... Déjate de cuentos de hadas, ¿qué churri tienes tú?

Yo vivo a este lado

Vivo al lado de la ofi lo que, en esta época del año que hace un viento que te congela hasta la queratina de la uñas (y en verano, cuando caen 38º) es toda una ventaja. Al lado de la ofi significa al lado de la M40, una autopista de 3 carriles desde la que sólo se ven... inmensas moles de hormigón? No, en esta maravillosa época del año, con sus lluvias y con la caída de las hojas, también se ven estampas preciosas al salir de la ofi y cruzar la M40 por encima. Estampas tranquilas, como de campo, verdes, marrones y amarillos y una alfombra de hojas cubriendo el suelo. Ahí es donde vivo, en ese lado de la M40.

Es bastante probable que el buen próposito del año que viene tenga que ver con esta nueva faceta vegetariana. Es mejor ponerse un único propósito y tratar de cumplirlo, avanzar unos pasos aunque el horizonte siga estando lejos, que ponerse muchos y terminar pasando de todos, porque hay que contar con la rutina diaria para cumplirlos, y se hace difícil. Es difícil ser vegetariano en una sociedad omnívora, en la que todo el mundo distingue un restaurante por los platos que contienen carne, las celebraciones se hacen comiendo y te has educado en una región en la que el plato fuerte es la carne, porque cuando se era pobre no había carne en la mesa y para agasajar se sirve carne.

Gente que poco tiene que ver en tu vida se permite el lujo de juzgarte porque estás en mitad de un proceso, te califican de cínic@ porque no te has hecho vegetariano de golpe sino que estás siguiendo unos pasos para incluir fácilmente tus nuevos hábitos en tu vida diaria. Ésa es la gente que te llama hipócrita porque no comes carne roja, pero comes pollo y pescado, que te empiezan una discusión porque das tu opinión, que al parecer les hace sentir obligados. Resulta que yo tengo que avenirme al “bien común” porque esto es una democracia? Estaría de acuerdo si la proposición fuera para el bien común, pero se trata de una opción que quiero mantener porque me hace sentir mejor que seguir al líder que guía a la mayoría, sin coartar tu decisión.

El año que viene me seguirán llamando hipócrita porque aún comeré peces. No importa. Y si fracaso no importa, uno se cae de la bici antes de saber montar. La utopía sirve para avanzar. Prefiero poder mirar a un ternerito o a un conejito a los ojos sin sentir vergüenza de mí misma, que mirarte a los ojos a ti y sentir que soy como tú. Por ellos y por mí.

Y los vecinos mientras tantoooo...

...no paran de molestar! Menuda semanita: primero los encontronazos con los indeseables de nuestros vecinos, Sr. y Sra de Macarra, la preocupación por si el problema llegaría (todavía hay tiempo de que llegue) a mayores, la pensada para ver qué hacer... hoy por fin, aunque con cautela, hemos puesto la calefacción y nos hemos podido quitar la sudadera en casa. Parece que de momento está la cosa calmada, aunque yo esperaría otro episodio, aún sin rodar.

Luego que si la logística (la señora que viene a limpiar, la compra, los pedidos por internet, incluido el regalo del “mio novio”) que también ha llevado su tiempo y que con la que tenemos con el anterior pues también ha tenido lo suyo, tó bien xD

Ayer, llegando de unas cuantas labores de logística, me encuentro que mi Varisete ha vomitao. Pues hoy zafarrancho de veterinario, que tampoco es sencillo, teniendo familia numerosa (que se lo pregunten a Alberto Closas, bueno, a la medium). Pues el peque está más malito que hace un mes, así que hay que volver con la pastilla que le habíamos quitao a ver si se recupera, pero además tiene inflamado buena parte del sistema digestivo, ha perdido la mejora que habíamos conseguido después de tanto tiempo... Mi chiquitín lo debe estar pasando mal, pero aún así pide jugar y te sigue a la cocina a por una chuche.

Menos mal que el tito Sergio ha pensado en todos ellos y ahora tienen dos juguetacos más :-D

Para más INRI, como el día que repartían habilidades yo en la cola de la misma (habilidad) no me debí poner (no sé en cuál estaría perdiendo el tiempo, igual en la de escribir con acentos), se me ha caído y roto un plato en el pie, que es verdad que tampoco iba a presentarme a las Olimpiadas, pero me parece que mis adoradas y cómodas pantuflas no me hacen juego con nada... ¡ay!

cumple la mami un añito más...

No vas a tener hijos? Y quién cuidará de ti cuando seas mayor? Ya tenemos las dos paellas elegidas? Yo la quiero con conejo, pero somos 4 que no comemos conejo. Si tienes el estómago mal pídete un pescadito a la plancha. Qué tal el trabajo? Hemos cambiado la cocina. La semana pasada estuvimos en Madrid. Ese pintalabios no te queda bien. Ponte el foulard. No me he traido los zapatos que iban con este traje. Pedimos ya? Un minuto por favor (llevamos 25). Primera comida en sociedad siendo vegetarianos. La familia no sé yo si lo termina de entender, les suena un poco a chino y más si les explicas que esto va por fases. Y jamón coméis?

Preparando el regalo en el último momento, es sencillo pero le ha gustado. Iba con tarjeta (es personal pero se empeña en leerla en alto. Me he puesto roja?). Qué tal? Bien. Se me ha pasado rapidísimo. No hemos puesto un euro :-? Mal. Me envías las fotos? Se me ha olvidado devolverte la barra de labios y me la he traído en el bolso. Ya me la traes cuando vuelvas. Pero no sé cuándo vuelvo... ¡Tengo más!

Ya tengo el mapa mental de cómo va a ser el nuevo baño, ahora sólo falta hacer ganas pa ir hasta la megastore que está a tomar por saco, en la que te cobran transporte y montaje, pero te lo hacen todo y que no es el iquea, sino otra verde que está al lao. Encimera Kioto, lavabo Castellón, ducha Bambú, mampara Purity, sistema adapt, grifo sonate (como dicen las madres en argentina pa limpiarte la nariz)... Pa cuándo me lo ponen? ¿¿QUEEEE?? ¿Cuánto tiempo dice que tengo que estar sin poder ducharme???? Bueno, a ver, que le he cogido un cariño al rodín de los azulejos, igual nos estamos precipitando...

Crees que el único que cambia eres tú, porque te parece natural evolucionar y no te das cuenta hasta que los tienes delante, de que ell@s también han cambiado. Comen diferente, hablan de cosas diferentes, visten diferente... Los que siempre han estado emparejados, los que nos la hemos echado con el tiempo, los que con el tiempo ya no la tienen... Aún conforman los recuerdos de la mayor parte de tu vida, que ya no tiene mucho que ver con cómo eres ahora, pero siguen ahí, recordándote de dónde vienes y lo que eres: la fruta que da la tierra.

Lo he dejado

Ya está. Hoy se acabó. Lo he dejado y me da pena.

Adiós a mi piso de soltera, a la casa que yo elegí, tramité y amueblé para mí. Adiós a mi espacio, a mi baño verde con su cortina fashion, a los árboles de mi ventana y a mi cocina gigante con terraza. Adiós a la cisterna de pared, a las puertas de pichiglas y al pasillo frío. Adiós a mi espacio, mi vida anterior, my castle.


Adiós. Y me da pena.

Marcando la diferencia (signo de exclamación)

Marcando la diferencia (signo de interrogación). Cuando uno termina con el papeleo de la casa, empieza otra fase: convertir la casa que fue de otr@s en la tuya propia. Lo cual incluye elegir todo aquello acorde con tu estilo y tirar todo lo que no. (y qué tiro? Para eso no hay sitio, pero me da pena tirarlo...). Tomar medidas, elegir colores, mezclar texturas y leer en internet qué hacen otros que tienen lo mismo que tú.

Para empezar, el aseo de color berenjena (pasando del color blanco,
que ni es un color ni es ná); tenemos una chimenea con la que no sabemos qué hacer. Vamos a poner un fuego de mentira y un cristal esmerilado para disimular el truco. Ya hemos estado viendo ejemplos y me encanta la creatividad de algunos...

Aparte de eso, buscar como decía mi madre "un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio" es un proyecto de una cierta envergadura (y coste): un armario para el trastero, colgar la tv de la pared, quitar el color cutre del anterior dueño, convertir las paredes en algo moderno y con vida, ubicar tus cosas, definir tu estilo y, por fin, un día llegarás a casa y sentirás que ese lugar definitivamente habla de ti.

"Mi casa es donde cuelgo el sombrero"

2010. Una Odisea en el pisaco

Ya está. Ya me he casao (con el banco). Si el trabajo de antes era buscar casa, ver pisos, hacer listas de pros y contras, estudiar hipotecas, negociar intereses, contactar con la otra parte, citarse con el Notario, ser evaluado por el banco y ver irse mucha pasta que no pensabas que podía existir junta, ahora... Pensabas que el curro había terminao? No tiés ni idea!

Pa que te hagas una idea, tiés que irte a vivir a una casa en la que ahora dices hola y suena el eco de la caverna de Platón. Que por no haber no hay ni pelusas. Así que ná: hay que pedir presupuestos pa pintar, pa hacer ñapas varias, pa clavar y colgar cosas en pared y techos (y menos mal que pa las instalaciones básicas tiés al churri...).

Hay otro mundo en el que no se ha asumido la igualdad de la mujer trabajadora: el de los ñapas de todos los colores. Le viene bien a las 11am? No mire, mejor por la tarde es que trabajo. Pues podría ser el miércoles por la mañana. Ya, pero verá, es que YO TRABAJO...

Tienes que hacerte con la casa, porque todo es nuevo y diferente. Las instrucciones del sistema de calefacción eléctrica, que si los electrodomésticos funcionarán bien, que habrá que cambiar los bombines de la casa y el buzón, que a ver cuándo te dan el alta de los suministros básicos, que tienes que dar de baja los del piso que dejas (que si te regularizan las facturas, que si te cobran por faltar al compromiso de permanencia...), que si el seguro del hogar... Y no hablemos de orientarte en tu barrio, saber dónde está todo y cómo llegar al transporte más cercano. Afortunadamente hemos sido bendecidos con un centro comercial con cine, un spa, una clínica veterinaria, una farmacia y unos chinos justo debajo :-)

Los colores pa las paredes tardamos en decidirlos cero coma porque, como dice alguien que conozco, hay cosas que no merecen que pierdas tu tiempo.

Ya está tó encarrilao. Con esto de la crisis te dan fecha súper rápido pa tó :-) Eso sí, me lo via tomar relajao, con mis diítas de vacaciones bien gastás pa no estresarme, que me da pereza sólo pensar en desempaquetar cajas y supervisar instalaciones; con tranquilidad, entre café y café. Una cosa por vez.

Luego viene lo mejor: la decoración y tirarse en el sofá a tomar un copazo en tu casa nueva, con todo casi hecho (porque nunca acabas) recordando con cariño...

Hoy es el primer día del resto de mi vida

Los cambios sólo acaban de empezar. Algunos ya se han implantao, como lo de darle las pastillas al gatito según el calendario "imantao" en la nevera. Se deja de viajar para estar con ellos y te lo agradecen cada día sin saberlo.

Otros van a ser ¡ya mismo! (el de esta semana por ejemplo, que ya mencionaré cuando esté hecho y que ma costao decidirme un siglo, porque estoy afincada en mis actuales hábitos, y por eso precisamente quiero este cambio y más).

El de a corto plazo, porque me cambio de casa (y qué ilusión cambiarse al "mazinkáiser" de los pisos, y qué pereza pensar en hacer mudanzas, pero qué ilusión irse a ESE piso, pero qué pereza... (este clímax dramático se prolonga aún 2 horas más ante el enardecido entusiasmo del público...).

Y el de a largo plazo que, como dicen los artistas, no lo voy a contar para que no se me gafe. Pero ahí está...

Todos se resumen en un mismo punto de inflexión, en un techo de cristal, en un "se-me-han-encajao-así-las-piezas-en-la-cabeza-y-tengo-que-salir-por-AQUÍ". Es mentalmente sano (e importante) establecerse metas, ejercicios mentales, cambios en la vida (pequeños, medianos o grandes) que obliguen al cerebro a analizar, gestionar, planear, ubicar, pensar... en definitiva, a REMODELAR la vida, porque estancarse no lleva a ningún sitio, porque la mente evoluciona y de repente un día lo que fue un reto ahora es una convención, una rutina, ¡un aburrimiento!

Yo ya tengo mi lista para este año... ¿y tus PROPÓSITOS de... NUEVA VIDA? ;-)

Ya es oficial (casi)

Dentro de poco... me caso. Probablemente no dure toda la vida, pero seguro que muchos años. He conocido a otros pero éste me ha convencido. Es el que más me da, aunque yo también pongo de mi parte.

En breve plasmaremos la firma y a partir de entonces nada será igual. Cuando te casas con él todo cambia, es como si el chip asumiera de motu propio que has entrado definitivamente en el mundo adulto. Inevitablemente empiezan los pequeños recortes de gastos, incluso tu forma de hablar cambia y te interesas por cosas que antes te pasaban desapercibidas, quedas con parejas en tu misma situación, abres una cuenta común (con él, no con las demás parejas)... Tu ocio cambia, te haces más caser@...

Yo no sé si sufriré esa metamorfosis, en parte sí, no? Lo que sí es seguro es que me caso. Porque lo quiero (mi piso). Y me caso... con mi sucursal.

Han Sola

¿Para qué quieres una casa tan grande? ¿Dos dormitorios para ti sola? ¿Dónde está tu novio, no va a vivir contigo? ¿Vas a conducir un coche tan grande, tú? ¿Por qué no te compras uno más pequeño? ¿Viajas sola? ¿Te vas tan lejos tú sola? ¡Sí! Un sí categórico, que no tendría por qué tener que darte. Aún menos: tú no tendrías por qué preguntarme. ¿Se lo preguntas a un hombre? ¡No! Es el tipo de preguntas que le haces a un niño.

Ilústrame, ¿a quién más necesito? Mejor dicho, a quién más necesitas tú, el que me tiene enfrente, el que se siente intimidado o incómodo ante una mujer que compra sola, viaja sola, paga con el dinero que gana y vive sola. Sólo te falta decirme que no necesito trabajar, que lo que debería estar haciendo es buscar un marido. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac.

No es ultrafeminismo, es que tengo derecho a no tener que estar justificando cada paso que doy por el simple hecho de ser mujer. Es cuestión de mente. Es una cuestión de educación. Es una cuestión de la época histórica en la que vive tu mente. Es una cuestión de prejuicios, de evolución, de que aún te pilla por sorpresa lo que es absolutamente normal. Es tu problema. No te culpo.

Pero:

Si me coges la tarjeta de embarque no me preguntes si viajo sola; si me atiendes en una oficina, no me preguntes dónde está mi novio cuando vayamos a tu despacho a firmar la venta: yo firmo y yo pago; si te invito a mi casa, no me preguntes por qué vivo sola teniendo pareja; si sabes que tengo pareja y que vivo sola, no me preguntes cuándo nos vamos a vivir juntos ni afirmes, como si lo supieras todo, que ése es el siguiente paso o la relación se estancará; no me preguntes a qué espero para quedarme embarazada o por qué malgasto (según tú) mi dinero en alquilar en vez de comprar.

La misma respuesta para todo: No es asunto tuyo. Guárdate tus adjetivos.

¿En qué año vives? I'm a L.A.T. woman from the XXI ;)

...pues toma dos tazas!!

Un mes poco prolijo en anotaciones. Y eso que en... 13 días pueden pasar muchas cosas, yo quería contar muchas cosas... ¡Ahora no me acuerdo qué! Bueno, a ver, ha habido una mudanza. Me he cambiado a un piso más grande...

Pensaba yo que a estas alturas iba a estar oliéndome ya el culo a playa y tengo la agenda llena de tareas pendientes. Esta vez nada de lo típico, que está aplazado, del estilo de: rebajas en Greshka Ice Palace, expo CaishaPhorum, 2 briks de leche y una botella de detergente y acuérdate de respirar que se conoce el caso de gente que ha muerto por dejar de hacerlo...


Me ha fallado la inspiración este mes. Nueva compi en la ofi, nuevo piso, nuevo corte de pelo, planes de vacaciones (cortitos, eso sí, pero muy agradecidos)... Pero claro, después de leer a Stieg Larsson, ¿quién se pone a escribir? Quedas mal fijo.

Sí, tengo por norma no leer libros que se vayan recomendando públicamente porque no soy de las que leen por moda sino por gusto. No obstante, tengo que decir que en este caso hacer una excepción ha valido la pena. Puedo decir que Millenium ha marcado un momento de mi vida (un momento en el que estaba hospitalizada, sí, pero eso también es un momento, no? Además, un momento mu largo, que si no llega a ser por el sr. Larsson (y cómo se dirá sr. en sueco???) y los amigos, y no precisamente en ese orden...).

Y ahora estamos en esa fase terrorífica y atareadísima de organizar la casa. Que si el contrato de la luz, que si las barras de los armarios empotrados que te los dan pero no te los presentan, que si las lámparas con sus respectivas bombillas... Y nada de esto te lo enseñan en la escuela y los padres no se sientan un día y,de buenas a primeras, después de la charla de educación sexual "hija practica sexo seguro no seas tonta y que no te pase lo que a mí" te empiezan a dar consejos y tú tomando apuntes de: 1) cómo pelar un cable y poner una bombilla con su casquillo y luego la lámpara p'adornar; 2) cómo contratar servicios básicos para el hogar (luz, teléfono, agua, seguros, adsl, etc); 3) cómo medir para pedir las barras de los armarios roperos y, esto va unido al punto 4) cómo usar la Black&Decker (que debe ser una cosa muy útil y sencilla porque a la que le mencionas a un hombre que necesitas poner un noséqué en tu casa, él te saca a colación la dichosa Black&Decker, que debe ser mágica porque, hasta ahora, parece que hace de tó, hasta chistes, pero no los entiendo.

Y así sucesivamente con todo lo que una no sabe hacer (y, seamos sinceros, tampoco se molesta en aprender) y para lo que va por ahí pidiendo favores y ofreciendo a cambio pues lo típico, que si un desayuno en la cafetería que han abierto nueva, que si una cañeja en el irlandés, que si un menú del día en el restaurante de abajo (ché, cuidao, esto ya pal que hace trabajo de carpintería fina).

Y el momento banco-notario-inmobiliaria-portero de la finca (que también es pa vivirlo y no te lo quita nadie). Y que resulta que los de la mudanza no te "enchufan" la lavadora pero sí que te rompen tu cuadro favorito, que te costó más el marco que la compra del mes (a un euro al día por persona según no sé qué distribuidora gigantesca...).

Que lo que yo quiero es ponerme a leer tranquilamente la guía de la ciudad a la que me voy a fin de mes y lo que tengo en la cabeza es cambiar la cita con el médico p'hacerme una prueba pa algo q no saben si tengo, desempaquetar chorrocientas cajas, que se te ponen las manos como una pasa de tanto cartón, preocuparme de si en la oficina de no sé qué han recibido el documento de no sé cuántos (cuánto incompetente suelto. Bueno, eso, y que el país se paraliza dentro de 10 días), enviar la reclamación de lo otro antes de 3 días (que no te dicen si hábiles o naturales los muy...), decidir dónde van los cuadros de tu casa porque el jueves viene un amigo a hacerte un favor (los agujeros en el gotelet con su mágica Black&Decker), localizar a otro que te instale la lavadora "fiablemente", pelearte con la agencia de viajes que ha perdido tu bono de 2 noches gratis de hotel, preocuparte de si te cobrarán no sé qué factura de no sé qué cosa que no fue culpa tuya y todo esto yendo a trabajar, leyendo los periódicos pa mantenerte informada sobre el mundo (porque si no a ver qué conversación le das a las visitas de tu jefe cuando les acompañas), buscando vuelos pa irte a la playa, yendo a la compra pa llenar la despensa y tocándole las narices a tu novio mientras trabaja para que venga a tu casa a cambiar el fluorescente de la cocina de tu piso nuevo, monísimo, pero de una tecnología incomprensible para ti (santa paciencia).

En fin, que no sé cómo todavía mis amigos me aguantan, mi cuenta corriente me sostiene, mi banco me deja acercarme y mi jefe no me ha tachado de incompetente... porque nada de esto ha pasado, verdad? Aún? No? Digo yo! Eh? Tú sabes algo?

Piso nuevo, Vida nueva

Pasear por la zona guay (goya, alcalá, serrano...): Bien.

Encontrarse con una tienda que te encanta en un recorrido inesperado: BIEN

Ponerse como una gamba bajo el sol de las 5 de la tarde: MAL

Para todo lo demás: H-AMSTER-Card


Yo también estreno piso, pero no sé cuándo. Lo que sí sé es cuánto me va a costar, ¡la madre del cordero! Que sale más caro mudarse que irse de vacaciones a los fiordos noruegos en agosto.

Como dice mi abuela, hoy aquí, mañana allí :-D