Han Sola

¿Para qué quieres una casa tan grande? ¿Dos dormitorios para ti sola? ¿Dónde está tu novio, no va a vivir contigo? ¿Vas a conducir un coche tan grande, tú? ¿Por qué no te compras uno más pequeño? ¿Viajas sola? ¿Te vas tan lejos tú sola? ¡Sí! Un sí categórico, que no tendría por qué tener que darte. Aún menos: tú no tendrías por qué preguntarme. ¿Se lo preguntas a un hombre? ¡No! Es el tipo de preguntas que le haces a un niño.

Ilústrame, ¿a quién más necesito? Mejor dicho, a quién más necesitas tú, el que me tiene enfrente, el que se siente intimidado o incómodo ante una mujer que compra sola, viaja sola, paga con el dinero que gana y vive sola. Sólo te falta decirme que no necesito trabajar, que lo que debería estar haciendo es buscar un marido. Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac.

No es ultrafeminismo, es que tengo derecho a no tener que estar justificando cada paso que doy por el simple hecho de ser mujer. Es cuestión de mente. Es una cuestión de educación. Es una cuestión de la época histórica en la que vive tu mente. Es una cuestión de prejuicios, de evolución, de que aún te pilla por sorpresa lo que es absolutamente normal. Es tu problema. No te culpo.

Pero:

Si me coges la tarjeta de embarque no me preguntes si viajo sola; si me atiendes en una oficina, no me preguntes dónde está mi novio cuando vayamos a tu despacho a firmar la venta: yo firmo y yo pago; si te invito a mi casa, no me preguntes por qué vivo sola teniendo pareja; si sabes que tengo pareja y que vivo sola, no me preguntes cuándo nos vamos a vivir juntos ni afirmes, como si lo supieras todo, que ése es el siguiente paso o la relación se estancará; no me preguntes a qué espero para quedarme embarazada o por qué malgasto (según tú) mi dinero en alquilar en vez de comprar.

La misma respuesta para todo: No es asunto tuyo. Guárdate tus adjetivos.

¿En qué año vives? I'm a L.A.T. woman from the XXI ;)

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