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Una, justa, buena y necesaria


#19F hoy es un hashtag harto repetido. En todas las ciudades del país hoy es el día de la manifestación en contra de la #reformalaboral. Que en realidad no nos llevará a ningún sitio salvo a los telediarios de medio mundo, un ratito, una más.

Esto era lo que había que tener en cuenta el #20N, éste era el programa que se intuía aunque no se confesaba. El PP, con su gaviota, azul desde siempre, nos ha traído el siglo XIX al XXI. Que lleva los mismos símbolos, pero no es lo mismo.

Han hecho libre el despido, porque haciéndolo más barato e indemnizando a los empresarios por contratar parados con prestación o eliminando el salario de tramitación o haciendo imposible recurrir a un juez, se facilita la contratación. Más bien se hace fácil maquillar las cifras, que es al fin y al cabo lo que nos van a enseñar. Menos libertad para las mujeres que deseen abortar, para los homosexuales, incluso para aquéllos que falten a su puesto de trabajo 9 días en 2 meses, por enfermedad, aunque tengan justificante médico.

De cabeza al siglo XIX, sin protección, sin dinero, sin trabajo... A la mierda dos siglos de reivindicaciones, a la mierda los derechos, la educación, la sanidad y hasta la Constitución. Quizá deberíamos empezar, de motu propio, a quemar libros, vestir de manga larga y dejar de creer que por el hecho de ser personas tenemos derecho a pensar, elegir, opinar y hacer libremente. Si no eres un mercado, ni un alto funcionario, ni empresario, ni ilustre votante o amigo, limítate al abecedario de Rajoy: O, B, D, C (esto lo he visto en una foto de un twit, una pancarta del #19F).

El tipo de letra de este post se llama Liberation Sans Narrow. Al menos aquí sí puedo tener mi parcelita de libertad. Como en megaupload.

A favor o en contra

Si uno fuera ciudadano de cualquier otro país y buscara en google “tradiciones españolas” encontraría que lo que nos define es: el flamenco, los toros y la semana santa.

Todo ello puede resultar atrayente o no, según cómo me lo presenten y mis propios gustos, pero está claro que España tiene que ver con un baile muy característico, la religión y la “supremacía” sobre un animal.

Como española, tengo claro que no me gusta que me identifiquen con esto, con ninguna de estas tradiciones. Si se me permite, al menos el flamenco es una expresión artística, inofensiva para quien no la comparta y enriquecedora para el que sí. En cuanto a la semana santa, no soy religiosa en absoluto, ni partidaria de extremismos de ningún tipo, pero respeto la libertad de cada uno a expresar su sentimiento religioso en público, siempre que no obligue ni coarte a otros.

El problema viene con lo que se ha dado en llamar “la Fiesta Nacional”. Hay muchas voces a favor, bien porque lo conciben como orgullo patrio y seña de identidad del ser español, bien porque supone un negocio muy rentable, bien porque implica connotaciones geopolíticas, desde mi punto de vista discutibles.

Los artículos de hoy sobre la prohibición de las corridas hablan, en el caso de los que están a favor, de negación de la identidad cultural en pos del independentismo y la siega de las libertades y lo comparan con el aborto, cuestionando cómo se puede estar a favor de practicar el aborto y en contra de las corridas de toros, sin embargo. “Ahora estos abolicionistas irán a por las muñequitas flamencas de las tiendas de souvenirs”.

Entiendo que es algo que lleva haciéndose mucho tiempo y por eso ha tomado la consideración de tradición, pero si el hecho de ser tradición impidiera considerar su moralidad y justicia para ser preservado o no cuando la sociedad evoluciona, aún mantendríamos la esclavitud. Es cierto que hay mucha gente a favor, porque ganan dinero o porque les divierte o porque les parece que forma parte del ser español, pero también hay mucha gente que estamos en contra porque no queremos ser identificados como españoles con una “Fiesta” cuya diversión consiste en el sufrimiento y muerte de seres vivos inocentes a los que respetamos.

No es un acto político, no es un signo de independentismo ni de negación del ser español, es un debate que ha nacido del pueblo, consecuencia de la evolución y de la democracia, y que ha sido refrendado en el Parlamento de una Comunidad, que no hace sino representar a sus ciudadanos, que no reclaman con esto el independentismo sino sentirse más orgullosos de ser españoles porque su identidad se corresponde ahora más con el entorno legal.

Este reconocimiento tampoco se contradice con el derecho al aborto. Que no es una libertad a la que una mujer recurre con alegría, es un derecho que la ley permite ejercer en circunstancias concretas. La Iglesia Católica está en contra del aborto porque en la religión que representan significa asesinato. Cada persona puede comulgar con las creencias que decida, pero la moral privada no es ley. Todos los ciudadanos están obligados a cumplir la ley, sea cual sea su credo. Ejercer el derecho al aborto no es una diversión, como dicen que sí es la llamada "Fiesta Nacional", con la que muchos españoles no nos sentimos identificados.

Una bailaora no es lo mismo que un torero, porque el asesinato cruel de un ser vivo no puede ser arte. Porque no se puede confundir la libertad con la injusticia.

A favor de la democracia (ILP), de la evolución (debate) y de la libertad (de todo ser vivo).

Día Internacional de la Mujer (Trabajadora, cuál no lo es?)

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, en plena revolución industrial y durante el auge del movimiento obrero. La celebración recoge una lucha ya emprendida en la antigua Grecia por Lisístrata, quien empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra, y que se vio reflejada en la Revolución francesa: las mujeres parisienses, que pedían "libertad, igualdad y fraternidad", marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino, pero no fue sino hasta los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a proclamar, desde diferentes organizaciones internacionales de izquierda, la celebración de una jornada de lucha específica para la mujer y sus derechos.

Año 1911
La Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres. Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez (el 19 de marzo) exigiendo para las mujeres el derecho de voto y el de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo,a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

En el año 1917, como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la Primera Guerra Mundial, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos. El resto es historia: cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar, y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.

La historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en el año 1908, cuando murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.

A partir de noviembre de 1908, según otras fuentes, en el marco de una huelga de más de trece semanas de duración que las empleadas y empleados del sector textil realizaron en el East Side de Nueva York en la que participaron más de 20.000 obreros, en su inmensa mayoría mujeres durante las cuales padecieron hambre, ataque de esquiroles, detenciones (más de 600), despidos... pero consiguieron las peticiones reclamadas. El 8 de marzo de 1909 se convocó una manifestación exigiendo, de nuevo, mejoras de condiciones para las mujeres emigradas y la abolición de la explotación infantil así como el derecho al voto de las mujeres.

La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana fue un texto redactado en 1791. Es uno de los primeros documentos históricos que propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones.

Reclamaba un trato igualitario hacia las mujeres en todos los ámbitos de la vida tanto públicos como privados: derecho al voto y a la propiedad privada, poder participar en la educación y en el ejército, y ejercer cargos públicos llegando incluso a pedir la igualdad de poder en la familia y en la Iglesia.

Aún falta mucho por recorrer, pero podemos mirar atrás orgullosas y agradecidas de aquéllas que nos precedieron. Ésa es la lucha feminista y no la retirada de un anuncio de D&G. No es por la palabra (miembra, jueza, médica...) sino por el derecho (a llegar/ejercer) por lo que luchaban.

Hoy por ti y mañana... ¿por ti?

Hasta dónde tengo razón si digo que en mi despacho de mi empresa puedo fumar? Es justo que una ley no me lo permita en un espacio que legalmente es mio? Y en un restaurante donde mis invitados y yo somos los únicos comensales, si a éstos no les molesta, tampoco puedo fumar?

Hasta dónde tengo razón si digo que los camareros han de servir mi comida diligente y amablemente aunque sobrepase la hora previsible de cierre? Hemos empezado a comer tarde pero es su trabajo, pero tienen derecho a irse, pero yo estoy pagando por celebrar, pero... Con el evidente malestar que me trasladan me están echando, me impiden disfrutarde ese momento, me tengo que ir a otro sitio a terminar la velada... hasta dónde tengo razón si me quejo porque se llevan la tarta antes de que me dé tiempo a hacer la foto, porque me traen la cuenta antes de que me dé tiempo a sacar los regalos, porque me ponen mala cara y prácticamente me ponen el 2º plato encima del portátil mientras lo estoy levantando, después de haberlo sacado para enseñar un mensaje a la cumpleañera?

Hasta dónde tengo razón si pido que el maître del restaurante del hotel me diga buenas noches en lugar de hola parejita, que los hombres con los que me reuno me den la mano en lugar de ponerme la mano en el hombro y venir a darme 2 besos, que en los mails que me envían me pongan en CCO en lugar de en Para...?

¿Por qué el Tratado de Lisboa se somete a referendum 2 veces si la primera da que no, por qué es una tragedia que Madrid no sea ciudad JJOO 2016, por qué hay más carteles de información sobre la gripe A (los "mejores" son los que nos enseñan a lavarnos las manos :-S) de los que nunca ha habido sobre las ETS incluida el SIDA, por qué los ayuntamientos españoles están repletos de fábulas de Esopo*, por qué España no está incluida en las rutas musicales europeas (de tal forma que en la VH1 alemana suena Cascada y en España suena el 40Latino), por qué...?

Debe ser por lo mismo que en el súper donde compro casi nunca hay nada, no porque las reponedoras se pasen el tiempo comadreando... ("te acuerdas de aquélla? El primer mes que la pusieron de cajera ya faltaban 600€ así que le dije: ¡te me vas ya mismo!") Y yo mientras no encuentro salchichas de jamón, colutorio ni arena para mi gata.

*EL PAIS
Edición Andalucía 9/10/2009
La agencia de empleo del Pollo, el Loro y el Sapo