
Sufro de una tremenda falta de inspiración, no me asaltan las palabras para ser escritas y eso que, como dicen en el último libro de Terry Pratchet que me he leído: la prensa es voraz, pide que más y más palabras sean volcadas en su interior y una hora después, es como si nada por ella hubiera pasado, y otra vez a empezar.
En cuanto a lo que me ha pasado a mí, pues a finales del mes pasado (porque ya estamos en julio y sí, tempus fugit), estuve un ratejo de vacances. Playa, solete (con protector quasi pantalla total), sangría, paella, cócteles, paseos, ropa informal in-extremis y sin reloj.
Y esta semana, pues también ha sido corta porque, aunque el viaje haya sido de trabajo, diferente, también ha sido agradable, instructivo, te saca de la rutina, ves cosas que no conocías, hablas con gente y descubres que hay mundo fuera de tu burbuja (y caloooooooorrr, mucho calor). Pensaba que iba a ser tedioso pero lo cierto es que me lo he pasado bien y guardo un muy buen recuerdo: anécdotas, chistes, Mundial, explicaciones técnicas, comidas opíparas (la mayor parte no aptas para vegetarianos), hoteles im-prezionantes, parajes estancos de paz, verdor y tiempo.
Y cuando uno vuelve a casa, al calor, a sus cuatro paredes, piensa: no hay pájaros, no hay verde y sí hay reloj, pero es my home, my castle. Aquí me recibe todo lo que amo... bueno y mi novio también está :-P
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