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El misterioso caso

del portátil perdido. Una recochura, un disgusto, un no saber ande está... Viene un compi a pedirnos el portátil que solemos tener y otro, para el que había otros planes... ¡no estaba!

¿Ande está? Pos toda la mañana pensando: q si llama a informática pa q intenten conexión remota (está apagao), friendo a la compañera (no lo habrás usao en una reunión, lo habrás prestao...?), preguntando a to perro pichichi (en Madrí, Barcelona, Bilbao...), averiguando en seguridad, con el responsable de salas, pidiendo consejo en IT...

Cinco horas después y habiendo removido ya Roma con Santiago (no quedaba adoquín del Imperio sin levantar), desesperada pensando que tendría que denunciar y seguir trámites y trámites burocráticos sin fin, antes de dejar la primera constancia escrita hago la pregunta de la última esperanza... Pero si lo tengo yo :-? Sí, me lo diste tú a guardar O_O

Bien hallado. Con mi memoria no ha habido tanta suerte...

La odisea de... Correos

Podría uno pensar que porque son funcionarios, pero no, porque parte del proceso está subcontratao. Correos es a la aduana lo que el Gobierno Valenciano a los concursos: me lo trocean todo en procesos chiquititos.

Me acabo de comprar unas katiuskas en Canadá (que sí, ya sé que venden muchas aquí, pero a mí man gustao ésas). Lo que no sabía yo era la odisea que había que pasar hasta que las tienes en tus manos:

vete a una oficina de Correos de la que no has oído hablar en tu vida que, casualmente, te pilla más o menos cerca (pa lo que son las distancias en Madrid). Ahí tienes que esperar una cola (45min) pa entregar el aviso que tan dejao en el buzón (espero que te hayas informao y lleves el justificante de compra/pago) y con eso te dan un papel (10min después) pa irte a otro sitio: el edificio de carga aérea de la aduana (menos mal que aún no ha nevao, porque menudo paseíto te das en mitad del polígono éste, cerca del aeropuerto).

Llegas al edificio de la aduana, vas a la ventanilla a esperar otra cola para que te cojan los papelitos y, no sin antes preguntarte exactamente qué es lo que metes en el país, al cabo de un ratillo te indican que tienes que irte a pagar los impuestos arancelarios a uno de los dos bancos que tienen en la 1ª planta. A mí, no me tocó pagar.

De vuelta con los papelitos, te das otra vez el paseíto (a todo esto ha pasado ya una hora y media desde que cogiste el taxi desde la ofi y es día laborable, porque el horario de recogida es de lunes a viernes de 9h a 14hrs, que es cuando todo el mundo tiene libre para desplazarse hasta alli). De vuelta en el mismo edificio de Correos del principio, decía, al que llegaste a las 9.30h, esperas en una cola al lado de la primera (ves a los pobres que acaban de empezar el proceso y no sabes si te dan risa o pena) pa dar los dos mismos papelitos, junto con otro que te han dado en la aduana en el que al parecer se indica que no procede que pagues nada.

Los de Correos te dan un albarancito en el que te pone que tiés que pagar 3,40€ (vaya Ud. a saber por qué, si ya lo estoy haciendo yo todo) y es entonces cuando te buscan tu paquete. 20min después te avisan de que ya te lo puedes llevar y vuelves a la oficina tan feliz, con tu paquete (se da el caso de gente a la que no se lo encuentran) 2 horas y media después de haber salido y habiéndote gastado un pico en taxi (y el taxista esperándote en todas las puertas por las que sales, cómo está la crisis, Señor).

Otra cosa curiosa de la experiencia: he visto SkyNet. 4 pelis y 2 temporadas de serie buscándola y la he encontrado yo antes, si es que claro, si no se miraran tanto al ombligo y la buscaran en algún sitio más que los EEUU...

Moraleja: la próxima compra dentro de la UE (pero ha merecido la pena).

P.S. Saltando en los charcos te salpicas, siempre.

han llegado mis katiuskas

Como tenemos esta sana costumbre de no abrir la puerta y ni siquiera coger el telefonillo cuando llaman si no estamos esperando a nadie, se da la circunstancia de que han llegado mis katiuskas, que yo me pedí por internet y que vienen desde Canadá, y me las han dejado huérfanas de pies en una sucursal perdida por Madrid.

Primero tengo que ser adulta para poder ser niña, porque para poder ponerme a saltar sobre los charcos como un nene de 5 años, tengo que “personarme” en la sucursal ésta (que ni sé aún cómo se llega) y despachar los derechos de importación (qué aduaneros recuerdos... de la “carrera”).

Que ésa es otra: ande esté el aviso que te deja “Correos mercancía internacional” que se quite el albarán de Seur (que son tremendamente incompetentes) pero (siempre hay un pero) a este país le sigue faltando algo: es cierto que hace 30 años en todos los hogares había siempre alguien fueras a la hora que fueras, pero es que en pleno siglo XXI ¡¡trabajamos todos!! y te siguen poniendo lo mismo que en los años 70: “horario de recogida en oficina de 9h a 14h”. ¿Me quieres decir quién leches puede ir a esa hora? Pos ná, a buscarse la vida, a ver cómo le explico al jefe que me tengo que pirar un ratejo a por unas botas katiuskas que me he comprao en internet (pero es que mira que son bonicas las j*días).

Compras impepinables desesperantes

Hay varios tipos de compras: las de capricho, las de necesidad y las impepinables. Cuando digo impepinables a qué me refiero? Pues a las que, te gusten o no, tardes lo que tardes, las tienes que hacer y son para ya, por ejemplo, 1, 2, 3, responda otra vez: una lavadora (ti tu turu tutiritutiii).

Personalmente opino que lo mejor es acudir para esto a un gran centro (yperkor, k-reful...). Elige lo que quieres comprar (soy bastante rápida y me mola la marca blanca del electrodoméstico blanco... festival del humor!). Está agotado. Y sabe cuándo llegarán de nuevo? 15 días. Muchas gracias (supongo). Jodo con la crisis, no sabía que estuviéramos también ahorrando en palabras. Pues me voy a otro sitio.

Y allí empieza la batalla mental. Tienes al dependiente, atendiendo a una clienta, nosotros esperando y delante nuestro otro cliente que quiere poner una reclamación. Y allí estamos todos de pie, el dependiente ni nos mira, a su ritmo, con ese software lentito, como sus movimientos.

Hago la venta, entro con mi clave, tecleo los datos, espero a que cargue, pregunto datos, tecleo más datos, espero a que cargue, imprimo albarán, me voy a la web del plan renove de la comunidad de Madrid, tecleo datos, espero a que cargue... Y el teléfono, que no para de sonar, no lo cojo, porque es de atención al cliente y una llamada me lleva un rato (a ver cuándo puedo hacer yo lo mismo...). Y mientras tanto todos allí esperando. Y no puedes pirarte a hacer otra cosa, porque pierdes turno, ni puedes dejar de hacer esa compra, porque la necesitas, ni puedes dejar de oír el vídeo promocional de freidoras que suena al lao, una y otra vez, y que las patatas no sé, pero a ti te tiene frito (más festival del humor!).

Afortunadamente, se presenta una dependienta. Nos atiende a nosotros, en cuanto termine mi compañero... Atiende al señor de la reclamación, le pide la factura, saca el producto del carrito, se lleva la reclamación a sellar, se la trae de vuelta, se queda con el producto y le indica dónde le devuelven el dinero, como él quiere. En esto, nuestro amigo el dependiente súper rápido se va a otro sitio con los clientes y mientras la chica nos rellenaba toda la documentación con el software lentito, a ella le dio tiempo a desatascar la impresora, ordenar la mesa, darle la ficha técnica de otra lavadora al cliente que vino a por ella porque el otro dependiente le había dicho al señor que se acercara a por ella donde su compañera... :-S

Finalmente, nos llevamos la factura, la garantía y nos entregan al día siguiente. Yo no quiero decir nada, pero ya lo he dicho.

Bendit@s aquéll@s que saben hacer varias cosas a la vez porque de ellos será el reino de los clientes.

Ese invento: el e-mail

Me agotan, me sobrepasan, ¡¡es que no puedo con ellos!! Tú quieres establecer con ellos un contacto, del tipo que sea y les das tus datos, entendiendo que los tomarán como lo que son: personales.

La regla básica es que no llames si puedes mandar un mail. Vamos a ver: tan urgente e importante es lo que tienes que contarme que no puede esperar unas horas a que llegue a casa y me conecte? Tan inmediatamente necesitas una respuesta que tienes que obligarme a que deje de hacer lo que estoy haciendo (que puede ser atender a mi jefe, preparar una reunión, cargar con la compra, llevar a mi gato al veterinario, pasar la página del periódico, concentrarme en preparar un informe, estudiar, leer el final de este libro que me encanta, evitar que se queme el aceite, felicitar a un amigo, ordenar la colada... Un sinfín de cosas que puede que para ti no sean importantes, pero es que soy yo el que las considera porque soy yo quien ha de decidir si dejarlas) para cogerte el teléfono..

Claro que lo que tenemos entre tú y yo es importante para mí, pero NO ES LO ÚNICO!!!! Hago más cosas, mi vida tenía una inercia, una agenda antes de que entraras en ella.

Y lo "mejor" de todo es que, para llegar a tí, molestan a otros, por mail y por teléfono y les explican que les contactan porque no han podido contactar contigo porque no les coges el teléfono (que es una cosa inexplicable a las 10h de la mañana de un martes, cuando la gente no está trabajando, sino pasando a limpio la siesta del domingo).

Y otros que tampoco soporto: los que te llaman ¡¡para decirte que te acaban de mandar un mail!!

Comerciales del mundo, escuchad: ¡ha llegado el siglo XXI! Existe esa cosa que se llama internet, desde la que enviar un mensaje es GRATIS (y como dicen en el anuncio de Iberdrola, no sé que tiene la palabra gratis que a todo el mundo le gusta). Suelta el móvil (que dicen que puede provocar cáncer) y envía un mail: es gratis, no es invasivo y puedes explicarte con tiempo. Eso sí, mándalos racionalmente: sólo se bombardea con pelotas de tenis en la cancha, los mails raciónatelos, como las chuches.

Insistir no significa vender más, significa ser cansino. Que no pasa ná, pero no pasando ná, que sepas que ser, eres... ¡cansino!

...es que lo tengo de muestra.

Tiene narices. Se pone uno a buscar una cosilla, ya sabiendo dónde lo puede encontrar más barato. Una cosita pequeña que tampoco debe valer mucho. Llegas y el diseño tampoco te convence mucho, pero ahí encuentras uno que te encaja y tiene lo que quieres. Mono a la par que portátil y con tó. El precio no se sale de presupuesto... Pero no ves debajo ninguno en su cajita, nuevo sin tocar, así que ahí te vas con el de la estantería a la señorita (que debe haber un término medio entre un dependiente del corteinglés y uno del carreful, entre el que te sigue y al que tienes que perseguir) y te suelta sin desparpajo ni entusiasmo "es que ésa la tenemos de muestra, si no hay más ahí ya no tenemos más y la de muestra no te la puedo vender. No sé cuándo me llegarán más."

Que mira con qué cara me he quedao. :-? Yo pensando que el objetivo último de un supermercado era vender y resulta que no, no hagas caso del marketing tradicional, tú hablas con los dependientes y ellos te descubren que la auténtica finalidad de los lineales es mostrar, pero que el producto se quede, que el cliente no lo compre. Claro, es que si no les jorobas la estética del lineal, un hueco vacío, que cosa más fea. ¿Y ahí qué había? Un producto que ha comprao un cliente. ¿El de muestra? Sí. Qué horror. Desde luego. ¡¿Qué tiempos son éstos en los que uno ya no puede mantener un producto de muestra a salvo de los clientes?! Y ahora ese hueco. ¿Qué ponemos ahí? ¿Otro producto de muestra? Pero esta vez que no se venda. Por cierto, ¿ayer no tocaba inventario? Sí. ¿Tenemos de algo? Nada. ¿Y muestras? Todas. Menos la que se ha vendío. Es verdad. Tendrás que anotarlo. Sí. El gerente se va a mosquear. Sí. El cliente se lo ha comprao. Sí. Puuufff.

Sales de Málaga y te metes en Malagón, porque después de las compras te vas a comer. Es finde y piensas en un sitio con luz, tranquilo y cercano en el que no hayas estao. Un paseíto y localizas uno sencillito, grandote y con ventanales. La zona de no fumadores está separada por unos escalones (debe ser que aquí tienen al humo bien educao, qué sé yo). La comida tiene buena pinta, pero aquí empieza todo: familias enteras, con bebés que berrean, niños que corretean, señoras que hablan-gritan, camareros que te quitan el plato cuando todavía tienes el tenedor en la mano y la comida en la boca... Y me paece muy bien que uds. quisieran 3 hij@s cada un@ pero, ¿se los tienen que llevar a todas partes, a comer también? Y no habrá un listado de sitios donde no... Será que también los tienen de muestra :-?

Incompetencia. Incompetencia Suma.

Por si no tuviera pocas cosas que hacer y encima con este trancazo (mi propio novio me llama arma biológica. ¡Qué bonito es que la quieran a una!). Lo primero, la cita con el médico (que aunque mi abuela me grite que le cuente de mi trancazo, no es para eso).

La primera en la frente. Entras y allí no está tu médico habitual, aquél cuyo nombre consta en una pegatinita detrás de tu tarjeta azul (eso sí que es un vínculo) al que ya cogiste confianza pa contarle tus miserias, porque se levantó el primer día a darte la mano para presentársete, te mira a los ojos y te habla con claridad. Hay una señora (ejem). Le comento ¿y el Dr.M---? No está, estoy yo (sonrisita. Diabólica? Condescendiente?) Pues empezamos bien con los modales de la tituta (¡SUS! tituta). No te creas que te explica por qué mi doctor no está (que no es que le tenga especial afecto, pero ya me cae 1000 veces mejor y sólo nos hemos dirigido una frase).

Segundo Round. Mirando a la pantalla buscando-haciendo no sé qué... ¿Qué me dices? Yo en silencio. Porque una es muy educada que, aunque me han llamado para entrar, toco a la puerta y pregunto ¿se puede? Chica no sé, que mis padres sientan que en algo se gastaron el dinero conmigo con eso del colegio concertao. Dirige hacia mí una mirada fugaz (no me vaya yo a subir a la parra y a pensar que la cosa va conmigo) y de nuevo ese ¿qué me dices? (Esta expresión es nueva. ¿Dónde la enseñan? Qué poco puesta estoy en colegueo "consultil"). Doy por hecho a partir de su insistente clikeo que se dirige a mí (?).

Ya me fastidia tener que empezar la historia desde el principio y contársela a alguien que me es impuesto (3er e inicialmente molesto aunque soportable round). Pues verá, yo nací una mañana luminosa de primavera... ¡No! Yo venía a por los resultados de los análisis que me hice hace 15 días por prescripción de MI DOCTOR para que, con ellos, me diera receta para -------.

Round 4. Absurdeces. ¿Quién te ha mencionado el -----? Nadie. ¿Entonces por qué lo solicitas, nadie te lo ha aconsejado? Respiro hondo y repito mi NO, intentando contener el carácter que todo pucelano lleva dentro. Acá entre nos, lo que tenía ganas de soltarle a la señora es: ¡Vivimos en la sociedad de la información! Soy una adulta de casi 30 años, con qué criterio cree que tomo mis decisiones, con lo que dice la tele? ¡Jesus Christ!

Y aquí, por fin, virtualmente aparecen mis resultados (aún no sé cómo pero intullo que los ve en su pantalla. Yo todavía me preguntaba si sería capaz de no dármelos). Falta la coagulación. La han anulado. Pues para esto es imprescindible tener la coagulación. Aquí dice que por falta de muestra. Pues me sacaron 4 tubos, da fe mi cara pálida "en saliendo" del centro de salud. Pues es que todo lo demás está. Está muy bien. Pero falta la coagulación. Pues es que la han anulado. ¿Cómo es posible? ¿Tu médico no la pidió? ¡Y yo qué sé! Los médicos sois vosotros. Pues aquí no está la coagulación. La han anulado. Pues sinla coagulación no hacemos nada (esa tal Coagulación debe ser la consejera delegada de Plasma Sanguíneo, SAU). :-S

5º Round (éste es definitivamente insoportable). Pues vamos a tener que hacerlo otra vez. Bueno, puedes esperar un poco más (tócate las narices. Desde mis tiempos de adolescente que nadie tomaba decisiones por mí y, al menos, compartían genes conmigo). Ten, con esto pide cita y repite los análisis. Después de 10 días ven a por los resultados.

Estoy teniendo un déja-vu? ¡Noooo!

Dame paciencia Señor... ¡pero dámela YA!


Ooomh! Ooomh! En qué cola me puse yo en el reparto de paciencia pa perderla cada vez que hablo con un IT? Desde luego hay profesiones al margen del ritmo habitual de la vida... Porque yo no me veo en la oficina diciendo: "me das el nº de inventario de tu portátil? Me dejas un nº de tlfno? Paso la incidencia y te llamo. Cuando? Pues... si no es hoy, ya mañana. Si yo le entiendo, pero es que no puedo hacer nada. .." Son como un médico, porque uno nunca sabe de qué te hablan; como un programa de barrio sésamo, porque te hacen comentarios de perogrullo, como que si has encendido el ordenador antes de imprimir; como niños con una bici, porque te colocan cada parche... Pero siempre les terminas necesitando, siempre les terminas llamando y si no te lo solucionan hoy, te lo solucionarán mañana (esto me recuerda a Larra o a la canción de la rana?) Lo mejor de todo es q yo también estuve en esa nube... ¡y es verdad! No pués hacer ná! :-)