lunes 28 de noviembre de 2011

Queso de burgos

Lunes y, como cabría esperar, mal empezamos. El viernes de birras con los colegas, bien, pero la cosa se torció el sábado. Un arrechucho acabó con mi pequeño afán de ver algo en la tele y dormir como una bendita las horas de sueño acumuladas. Como siempre, me dieron las tantas potando hasta el aire de los pulmones y ya había amanecido cuando por fin me tumbé en la cama y no hizo falta que me volviera a levantar. No recuerdo haberme quedado dormida pero me desperté con el calorcito del solete que entraba por la venta y ya eran las 12h. De ahí a un bareto con ventanales, a ver el sol, los árboles con el color del otoño y un nestea y poco más, que tampoco estaba yo pa excesos culinarios.

El domingo pasó así, sin pena pero con sábanas, compradas en el carrefur, el mismo que han ampliado y ahora tiene sección librería. No es nada del otro mundo pero han puesto butacas. Ocupadas en principio por dos enanos (desde mi punto de vista, los asientos deberían estar reservados a los mayores, los niños están en edad de cansarse y yo llevo 3 horas de sueño y el estómago jodido, tengo clarísimo quién tiene preferencia, pero en la práctica me siento en el banco de plástico y espero). En cuanto se van, me arrellano en una de ellas y el churri, que justo llega en ese momento, es enviado a un nuevo y apasionante recado, lejos, muy lejos, con objeto de que yo pueda disfrutar de mis minuticos de arrellane en la butaca bendita. ¡Qué gustico! Y poco más, porque a las 19h de la tarde me metí en la cama y hasta hoy...

Y el lunes, pues un lunes según la mismísima ley de Murphy (y su PM). Ná más empezar, las impresoras van a velocidad de tortuga con artrosis, me cortao el dedo con el paquete de folios, tengo una reunión que si sale que si no, me dao cuenta q en la última mudanza de puestos man tangao las tijeras y me saltao un trocitín de diente mordiendo el tenedor en lugar de la ensalada (dentista de urgencias y factura proporcional). Esta noche se cena queso de burgos con yogur. Mal empezamos.

Pero como me ha recetao un amigo una dosis de optimismo, via pensar diferente: no tengo problemas graves y via cenar blandito, sí, pero con el amor de mi vida al lao :D (qué moñas, ma quedao... En otra ocasión lo puliría con una frase cínica, estilo Miranda, pero hoy no.. ¡ma-ña-na!).