Lunes
y, como cabría esperar, mal empezamos. El viernes de birras con los
colegas, bien, pero la cosa se torció el sábado. Un arrechucho
acabó con mi pequeño afán de ver algo en la tele y dormir como una
bendita las horas de sueño acumuladas. Como siempre, me dieron las
tantas potando hasta el aire de los pulmones y ya había amanecido
cuando por fin me tumbé en la cama y no hizo falta que me volviera a
levantar. No recuerdo haberme quedado dormida pero me desperté con
el calorcito del solete que entraba por la venta y ya eran las 12h.
De ahí a un bareto con ventanales, a ver el sol, los árboles con el
color del otoño y un nestea y poco más, que tampoco estaba yo pa
excesos culinarios.
El
domingo pasó así, sin pena pero con sábanas, compradas en el
carrefur, el mismo que han ampliado y ahora tiene sección librería.
No es nada del otro mundo pero han puesto butacas. Ocupadas en
principio por dos enanos (desde mi punto de vista, los asientos
deberían estar reservados a los mayores, los niños están en edad
de cansarse y yo llevo 3 horas de sueño y el estómago jodido, tengo
clarísimo quién tiene preferencia, pero en la práctica me siento
en el banco de plástico y espero). En cuanto se van, me arrellano en
una de ellas y el churri, que justo llega en ese momento, es enviado
a un nuevo y apasionante recado, lejos, muy lejos, con objeto de que
yo pueda disfrutar de mis minuticos de arrellane en la butaca
bendita. ¡Qué gustico! Y poco más, porque a las 19h de la tarde me
metí en la cama y hasta hoy...
Y
el lunes, pues un lunes según la mismísima ley de Murphy (y su PM).
Ná más empezar, las impresoras van a velocidad de tortuga con
artrosis, me cortao el dedo con el paquete de folios, tengo una
reunión que si sale que si no, me dao cuenta q en la última mudanza
de puestos man tangao las tijeras y me saltao un trocitín de diente
mordiendo el tenedor en lugar de la ensalada (dentista de urgencias y
factura proporcional). Esta noche se cena queso de burgos con yogur.
Mal empezamos.
Pero
como me ha recetao un amigo una dosis de optimismo, via pensar
diferente: no tengo problemas graves y via cenar blandito, sí, pero con
el amor de mi vida al lao :D (qué moñas, ma quedao... En otra
ocasión lo puliría con una frase cínica, estilo Miranda, pero hoy
no.. ¡ma-ña-na!).
