1ª parte

Había dejado la puerta del baño entreabierta y le oyó entrar. Casi podía verle, con el abrigo perfectamente doblado, apoyado sobre su antebrazo izquierdo, dejando con gesto cansado el maletín en su despacho.

Sin cambiarse, con el traje impoluto aún después de las horas de avión, la buscó por toda la casa, hasta que la encontró en el baño. Ada estaba en la bañera, cubierta de espuma, rasurándose las piernas con una maquinilla deshechable de una sola hoja. Las venden mucho más pijas y complejas, pero siempre le ha parecido una tontería gastarse más dinero en algo que ya les venden a los tíos tirado de precio, sólo porque tenga forma curvada y sea de color rosa.

Mientras recorría con cuidado la zona interior de la rodilla, Víctor empezó a hablar. Le estaba contando cómo le había ido este congreso de dos días del que acababa de volver. Cuando llegó a la línea del bikini, Ada ya había descubierto dos cosas: que Víctor la estaba mintiendo y que no la importaba en absoluto.

[Continuará...]