“Érase una vez una persona acreedora de una cierta cantidad de dinero y/o a la que le requerían una deuda que no procedía.En un primer momento se plantea lo lógico: reclamar. Ahí empieza la odisea. Podría decirse que la ha cagao.
Todo empieza con una comunicación informal, como un mail o una carta certificada. A partir de la primera queja pueden pasar infinidad de cosas, pero sobre todo, infinidad de tiempo.
Su vida ha cambiado. Tiene que estar pendiente de su cuenta corriente, su e-mail, su buzón, su teléfono... Comencemos, comenzon. Empecemos, empezon.
De su primera carta surge un cruce de comunicaciones con la empresa (si la deuda es con un particular, ahí no tengo experiencia). Empieza con un mail y termina enviando un burofax (que no es barato), remitiendo copia a la OMIC y/o poniendo una denuncia. Es posible que le toque comerse tus palabras y aflojar la mosca
como resultado de un laudo o que, con suerte y al cabo de muchos meses, recupere su dinero, que ya se ha devaluado tremendamente (en caso contrario habría tenido que pagar intereses).Puede ocurrir que la empresa le ignore desde el principio. En cuyo caso enviará un burofax o una reclamación documentada a la OMIC y puede que recupere su pasta (o no).
Se puede dar el caso de que, después de un mes yendo de buenas, le respondan sumisos al ver llegar el burofax (los menos, pero a veces pasa). O que, tras millones de cruces de cartas, le sigan haciendo llegar amenazantes requerimientos de deuda de diferentes bufetes con cantidades diferentes cada vez (pueden pasar meses, incluso años).”
Efectivamente, no todas las personas somos iguales. Yo espero que traten mejor a mi abuela que a mí. Pero el criterio de la equidad corre por ahí tergiversado, capitalizado.

Qué pereza me da, qué dolor de ojos, CUANTÍSIMO TIEMPO PERDIDO, qué desembolso de pasta para recuperar mi pasta, cuánta gente incompetente te atiende por el camino...
Qué agradable sería si fuera más fácil... Cuánto más efectivas serían las relaciones b2c (business to customer) si no fuera necesario correr detrás.
...líbrame Señor de las reclamaciones. Amén.

