Es
raro. No es la 1ª vez, por supuesto, pero es raro. Soy consciente
del chute de hormonas que me abotarga tanto como del dolor que las
acompaña. Se hace difícil pensar, hay que hacer un esfuerzo para no
dar importancia a las chorradas, para no dejarse vencer. Es una
victoria pacífica en la que no ganas nada, salvo recuperarte a ti
misma.
Año nuevo. Nada es una mi3rda.
Supongo
que a todos nos pasa lo mismo aunque algunos lo finjan.. ¡perdón!
Quise decir lo lleven. Aunque algunos lo LLEVEN mejor ;P
Las
reuniones familiares siempre son intensas, en estas fechas hay muchas
y hay que respirar hondo más de una vez. Pero esta vez no ha estado
tan mal... Ha habido regalitos, sonrisas, gente que hace tiempo que
no ves, charlas con cervezas y sin ellas... incluso he hecho de
cocinillas. Afortunadamente el menú era sencillo y el público poco
exigente :D
Me
quedo con algo que me han dicho: “hay que dar una 2ª
oportunidad porque, a pesar de lo que ha sido, los que te quieren
siempre estarán ahí”. Ésa es la frase que me ha hecho pensar,
porque me la ha dicho alguien sobre una persona en común. Quizá no
esté tan mal eso de mantener el contacto, creo q este año lo
intentaré. Quizá sea cierto eso de la 2ª oportunidad? La verdad es
que no estoy tan convencida, pero en principio no pierdo nada por
intentarlo... o sí, la paciencia... Es bastante probable que sea uno
de esos propósitos que sólo duran el mes de enero. Quién sabe...
Mientras
tanto, me traigo un buen recuerdo, fotos preciosas, regalitos y
muuuuucho sueño :D
Nochevieja en casa
Hoy
me siento a gusto conmigo misma. J%der, parezco un anuncio de
compresas! Jajajaja Pero es que es verdad: me ha dado tiempo a
currar, comer ligero, hacer recaditos (no sólo para mí) e incluso
debo estar invadida de espíritu navideño porque he tomado la
iniciativa para organizar la cena de Nochevieja. Vayamos por partes.
En
la ofi hoy, aparte del ambiente de pocas ganas y poca gente, que
hemos estao de teambuilding divinamente, he sufrido una crisis de
identidad, que mejor reir por no llorar. Trabajando en una
multinacional, uno podría pensar que tiene a su alcance los mejores
medios y más rápidos. A veces no es así. Muchas veces he ayudado a
compañer@s que se incorporan nuev@s a que, cuando llegan, tengan un
portátil, una contraseña de red y un correo electrónico. Pues hoy,
por primera vez en 4 años, al tío del helpdesk se le ha ocurrido
que me debo haber aburrido ya de llamarme como me llamo y, entrando
en la aplicación para peticiones informáticas con mi usuario y
contraseña, aparecía el nombre de una compañera que se incorpora
esta semana, con mis datos. Yo me quedao igual de flasheada. Menos
mal que he podido dar con alguien del helpdesk que pensaba como yo y
lo primero que me ha dicho es “pero qué te hemos hecho?”. He
sobrevivido a la crisis de identidad. Con secuelas. Irreversibles.
La
comida ha sido ligerita y durante ella y en los trayectos he cumplido
además con mi viejo placer de leer. El libro que tengo ahora entre
manos es para regalar a los creyentes. Si después de leerlo siguen
sin querer ver la verdad, no sé qué más hacer. Me ha cundido un
montón la tarde, en poco tiempo he hecho varios recaditos (vivan los
centros comerciales: calentitos y con un montón de servicios juntos,
también la gente está allí muy junta, y hablan muy alto, y te
empujan, y sueltan a sus fieras por allí...).
Y
efectivamente, estoy de buen humor y he pensao, habrá que
coordinarse para comprar y preparar la cena de Nochevieja, por 2
motivos: para que no pase como aquella vez que terminamos comiendo en
el bar de abajo en un megacumple y para que a la abuela no la demos
ni el más mínimo curro. Y aquí me tienes, haciendo llamadas,
preparando emails, listas de la compra, mirando recetas... En fin,
terminar el año en paz. :-D
Los
propósitos de año nuevo? Son una mezcla de deseos y propósitos que
no sé si conseguiré, pero dicen que aunque la utopía nunca se
cumple, el avance se consigue caminando hacia ella. 2011 ha pasado
muy rápido. Ha sido muy dulce, no recuerdo (y no quiero rememorar)
malos momentos. Espero que el 2012 sea al menos tan fácil como el
2011, que no traiga disgustos, sinsabores ni ansiedades.
Es
momento de recoger los bártulos del 2011, guardarlos con cariño y
empezar a estrenar una sonrisa nueva que dure otros 12 meses de
nuevos retos, nueva vida... ¡¡y nuevo especial de JOSEMOTA!!
FELIZ
AÑO NUEVO 2012
Y,
por Dios, a ver si este año nos anuncian bien las campanadas, que no
cuesta ná...
BCN
Barcelona
siempre es genial. La gente luce diferente, hasta la cerveza sabe
diferente. Será porque al lado del mar todo está más rico, pero
creo q también influye el hecho de que sea tan cosmopolita, es
nuestro pequeño Londres. Monumentos, tiendas vintage, tribus
urbanas, carnicerías halal...
Siempre
que voy me encanta. Se está convirtiendo en costumbre alojarse
siempre en el mismo hostal, en el Raval. No tiene ascensor, pero a
eso ya estoy acostumbrada. Y cómo no voy a repetir! Si la última
vez me despertaron un domingo unos tíos “jugando” con un trilero
debajo de mi ventana.
Tienes
al lado las ramblas, el mercado de Sant Antoni, el mercadillo del
Raval, los cafés y los edificios más alternativos. Si te mueves un
poco, tienes la zona pija, pero también con los edificios más
emblemáticos, aunque la verdad es que en Barcelona allí por donde
te muevas mira siempre hacia arriba, las fachadas son alucinantes.
También
encontré una librería que, aunque estaba especializada en catalán
y no lo entiendo, encontré un libro fantástico, mi maravilloso
autorregalo de Navidad con el que estoy feliiiiiiiiiz. Intenté
probar un café que había leído en un blog pero estaba cerrado.
El
1er día estuvimos en una reunión de retroinformática. Hablan otro
idioma. Hemos disfrutado restaurantes con decoraciones chulísimas y
comida aún mejor, paseado por la playa (incluyendo entre las vistas
a un tío en pelotas por la arena jejeje), nos hemos colado en el
único garito abierto un domingo a la 1.30 de la madrugada, hemos
disfrutado del sol, de no llevar reloj y de cada rincón de la muy
europea Barcelona.
2ª parte (empieza en la 1ª parte del CUENTO)
No
es que se estuviera liando con otra, quizá ni siquiera tenía que
ver con otra mujer, tampoco le estaba notando un comportamiento
sustancialmente diferente... eran sus gestos. Sus amigas pensarían
que era una gilipollez, pero porque las pobres eran unas ñoñas de
mucho cuidado que aún llevaban la misma cinta de seda rosa
transparente alrededor de los ojos para no ver. Ada era capaz de
darse cuenta de esos pequeños detalles que se habían perdido, ahora
no sabía muy bien dónde.
A
Víctor le brillaban los ojos cuando se sentaban el uno frente al
otro, no hacía falta que ella dijera nada, él tenía esa mirada
especial que le había visto cambiar cuando llegaba otra persona. Se
reconocía en esos ojos vivos, color caramelo. Pero ahora se había
dado cuenta de que la miraba como a los demás.
Tenía
también un movimiento rápido con los dedos sobre los bordes de la
barba que sólo hacía cuando estaba realmente interesado en algo. Y
sólo se lo había visto hacer en las largas conversaciones con sus
amigos, siempre regadas con un buen vino y cuando estaba con ella. Lo
que la hacía especial, es que podían sentarse uno frente a otro,
sin decirse nada, y él siempre hacía ese gesto de sumo interés.
Ahora
ya no. Y no es que la importara, porque después de casi 8 años las
cosas habían evolucionado de forma bastante diferente a como ella
esperaba... O sí, si la importaba, porque si no, no estaría
pensando en esto justo antes de dormirse.
Ada
nunca lleva nada puesto para dormir. Siempre dice que la ropa es para
cubrirse ante los demás pero que en su casa no tiene por qué
hacerlo y menos en un momento tan relajado como es meterse en la
cama. Por eso sus sábanas siempre son tan suaves y huelen tan bien,
porque para ella irse a dormir es como volver a ser un bebé después
del baño, justo en el momento en que te masajean con la Nenuco y se
te cierran los ojos sin querer.
[Continuará...]



