domingo 18 de diciembre de 2011

BCN


Barcelona siempre es genial. La gente luce diferente, hasta la cerveza sabe diferente. Será porque al lado del mar todo está más rico, pero creo q también influye el hecho de que sea tan cosmopolita, es nuestro pequeño Londres. Monumentos, tiendas vintage, tribus urbanas, carnicerías halal...

Siempre que voy me encanta. Se está convirtiendo en costumbre alojarse siempre en el mismo hostal, en el Raval. No tiene ascensor, pero a eso ya estoy acostumbrada. Y cómo no voy a repetir! Si la última vez me despertaron un domingo unos tíos “jugando” con un trilero debajo de mi ventana.

Tienes al lado las ramblas, el mercado de Sant Antoni, el mercadillo del Raval, los cafés y los edificios más alternativos. Si te mueves un poco, tienes la zona pija, pero también con los edificios más emblemáticos, aunque la verdad es que en Barcelona allí por donde te muevas mira siempre hacia arriba, las fachadas son alucinantes.

También encontré una librería que, aunque estaba especializada en catalán y no lo entiendo, encontré un libro fantástico, mi maravilloso autorregalo de Navidad con el que estoy feliiiiiiiiiz. Intenté probar un café que había leído en un blog pero estaba cerrado.

El 1er día estuvimos en una reunión de retroinformática. Hablan otro idioma. Hemos disfrutado restaurantes con decoraciones chulísimas y comida aún mejor, paseado por la playa (incluyendo entre las vistas a un tío en pelotas por la arena jejeje), nos hemos colado en el único garito abierto un domingo a la 1.30 de la madrugada, hemos disfrutado del sol, de no llevar reloj y de cada rincón de la muy europea Barcelona.