domingo 2 de octubre de 2011

No me va a reconocer... (Finde con la familia. 2ª parte)

Hay q ver cuántas vueltas da la vida! Bueno, en realidad, para dejarlo todo al revés sólo tendría q dar media... 180º. Cómo cambia la vida con media vuelta de tuerca...

Paso una noche j%dida pero tengo q levantarme pq toca la 2ª comida familiar del finde (y pq me scaqueao del picoteo nocturno q siguió a la primera...). En el hostal en que me alojo, hay una publi del bar de abajo, con el que tienen concertado el desayuno hasta las 12.30h. Es un sitio bastante grande y muy luminoso, con unos bollos riquísimos, terracita, mesas de madera, cuadros enormes y en zona pijilla. Como necesito un té para asentar el estómago, este sitio es chulo y vienen a buscarnos en una hora, recalamos ahí. No sin antes hacer el check-out (nota: un hostal en pucela tiene muchísimo mejor servicio que el Meliá de Alicante, ahí queda eso).

Vemos la carta y me acerco a la barra a pedir: un té con limón, un café y algo para echar al estómago, por primera vez en el día. Es la 1pm. Y cuando me atiende el camarero, resulta que le conozco!! Y tanto que le conozco!!!! Es Rafa!!! “Mi” Rafa!!!! Mi primer amor de mis tiernos 12 añitos. Qué notitas más horteras le pasé jajajaja

Me he debido quedar embobada. El caso es q yo misma me notao la cara de “hostia, eres tú!” así q él la debe haber visto también, pero disimula o no me reconoce y me pregunta que quiero tomar. Con una sonrisa de oreja a oreja y seguramente roja como un tomate, pensando “tía, cómo te va a reconocer? Cuando le tiraste fichas llevabas el pelo por la cintura, gafas de pasta rojas y 10 kilos de más y ahora tienes 18 añazos mas, llevas el pelo rubio e hiper corto, unas gafas de pasta negras enormes y calzas una talla 40... No te va a reconocer en la vida... Pues él está igual, aunque no consigo recordar su apellido...”

Pido y vuelvo a mi mesa. Cuando ya tiene el croissant me llama y me dice que le sueno. “Eres Victoria?” El corazón me da un vuelco, me sale una sonrisa enorme, me pongo toda roja y le digo que sí. “Y tú Rafa”. “Estás muy cambiada. Muy guapa”. Me daban ganas de darle 2 besos pero había mucho parroquiano allí y tampoco sabía hasta qué punto era verdad que se alegraba de verme, ya hice bastante el ridículo con él.

Recojo el té, el café, lo comento con mi pareja... Cuántas vueltas da la vida... Y voy a pagar. Le pregunto: “Me cobras, por favor?” “Claro corazón... 8,20 guapetona” “Gracias... Y el baño por favor?” “Bajando las escaleras” “Gracias”.

Cuando subo, aún avergonzada, me acerco a la barra y le suelto: “Me alegro de verte.” “Sí, a ver si nos vemos en otra ocasión” “Bueno, yo estoy de visita, ya no vivo aquí...” “Pues si vuelves y coincide, ya nos veremos” “Claro”.
Buen finde” “Para tí también”.

A buenas horas me dices esas cosas. Me había hecho falta oírlas a los 12. Pero igualmente me alegro de verte. Estás igual. Esto es lo que te has perdido por preferir a las animadoras de la clase. Suena vengativo? También pienso que al final ser un niño mono sólo te ha llevado a una cafetería de Valladolid... Rubio, con melenita, con esos ojazos marrones y esa sonrisa... A los 12 te derretía pero a los 30 es anecdótico. Una anécdota triste, pero dulce. Me alegro de verte y de que hayas visto lo que te has perdido.