Hay
q ver cuántas vueltas da la vida! Bueno, en realidad, para dejarlo
todo al revés sólo tendría q dar media... 180º. Cómo cambia la
vida con media vuelta de tuerca...
Paso
una noche j%dida pero tengo q levantarme pq toca la 2ª comida
familiar del finde (y pq me scaqueao del picoteo nocturno q siguió a
la primera...). En el hostal en que me alojo, hay una publi del bar
de abajo, con el que tienen concertado el desayuno hasta las 12.30h.
Es un sitio bastante grande y muy luminoso, con unos bollos
riquísimos, terracita, mesas de madera, cuadros enormes y en zona
pijilla. Como necesito un té para asentar el estómago, este sitio
es chulo y vienen a buscarnos en una hora, recalamos ahí. No sin
antes hacer el check-out (nota: un hostal en pucela tiene muchísimo
mejor servicio que el Meliá de Alicante, ahí queda eso).
Vemos
la carta y me acerco a la barra a pedir: un té con limón, un café
y algo para echar al estómago, por primera vez en el día. Es la
1pm. Y cuando me atiende el camarero, resulta que le conozco!! Y
tanto que le conozco!!!! Es Rafa!!! “Mi” Rafa!!!! Mi primer amor
de mis tiernos 12 añitos. Qué notitas más horteras le pasé
jajajaja
Me
he debido quedar embobada. El caso es q yo misma me notao la cara de
“hostia, eres tú!” así q él la debe haber visto también, pero
disimula o no me reconoce y me pregunta que quiero tomar. Con una
sonrisa de oreja a oreja y seguramente roja como un tomate, pensando
“tía, cómo te va a reconocer? Cuando le tiraste fichas llevabas
el pelo por la cintura, gafas de pasta rojas y 10 kilos de más y
ahora tienes 18 añazos mas, llevas el pelo rubio e hiper corto, unas
gafas de pasta negras enormes y calzas una talla 40... No te va a
reconocer en la vida... Pues él está igual, aunque no consigo
recordar su apellido...”
Pido
y vuelvo a mi mesa. Cuando ya tiene el croissant me llama y me dice
que le sueno. “Eres Victoria?” El corazón me da un vuelco, me
sale una sonrisa enorme, me pongo toda roja y le digo que sí. “Y
tú Rafa”. “Estás muy cambiada. Muy guapa”. Me daban ganas de
darle 2 besos pero había mucho parroquiano allí y tampoco sabía
hasta qué punto era verdad que se alegraba de verme, ya hice
bastante el ridículo con él.
Recojo
el té, el café, lo comento con mi pareja... Cuántas vueltas da la
vida... Y voy a pagar. Le pregunto: “Me cobras, por favor?”
“Claro corazón... 8,20 guapetona” “Gracias... Y el baño por
favor?” “Bajando las escaleras” “Gracias”.
Cuando
subo, aún avergonzada, me acerco a la barra y le suelto: “Me
alegro de verte.” “Sí, a ver si nos vemos en otra ocasión”
“Bueno, yo estoy de visita, ya no vivo aquí...” “Pues si
vuelves y coincide, ya nos veremos” “Claro”.
“Buen
finde” “Para tí también”.
A
buenas horas me dices esas cosas. Me había hecho falta oírlas a los
12. Pero igualmente me alegro de verte. Estás igual. Esto es lo que
te has perdido por preferir a las animadoras de la clase. Suena
vengativo? También pienso que al final ser un niño mono sólo te ha
llevado a una cafetería de Valladolid... Rubio, con melenita, con
esos ojazos marrones y esa sonrisa... A los 12 te derretía pero a
los 30 es anecdótico. Una anécdota triste, pero dulce. Me alegro de
verte y de que hayas visto lo que te has perdido.
