domingo 11 de septiembre de 2011

me inspiras...


Leyendo
con el sonido hipnótico del mar
de fondo.

No es para siempre
ni la imagen ni la paz que deja,
pero si cierras los ojos y evocas ese murmullo,
su aliento húmedo te transporta.

Cierro los ojos y veo
esos miles de puntitos blancos, oscilantes,
trocitos del Sol que avanzan hacia mis pies,
bruma que se pierde sobre la arena
en el instante siguiente de darme placer.


Pensando,
con el sonido hipnótico del mar
de fondo,
si todo lo demás merece la pena,
si no se trata de una simple novela
que sigue su curso casi sin preguntarme,
si no será esta excepción,
en mitad de una continua monotonía,
lo verdadero, el presente.

Esto es lo único real en la vida.
Este minuto a solas
con el sonido, la brisa, tu olor...

Esta paz
que me cierra los ojos despacio,
que me calma, me llena, me habita.


Éste es el mar que conozco:
suave, paciente y cálido.
Que no cesa en su caricia,
que no deja de invadir mi soledad,
que recorre todo lo que soy
y me hace suspirar, pensar y ser feliz.

Éste es el mar que me gusta:
el que me hace olvidarlo todo,
el que pone en mí una sonrisa,
el que abriga mis recuerdos y descubre mis sueños,
el que roza mi felicidad con su espuma.

Éste es el mar que busco:
el que quiero,
el que no conoce daño ni tiempo,
el que siempre me da la bienvenida,
me mantiene la cabeza erguida
y el corazón sincero.


Éste es mi refugio en la vida.