lunes 29 de agosto de 2011

¿por qué me dices que no?

¿Se puede cambiar la neurona q se dedica a tomar decisiones? ¿Puedo utilizar una zona del cerebro u otra según del tipo q sea la decisión y cómo prefiera ponderarla? ¿Hay decisiones q dejan la vida como estaba? ¿Hay vidas que pueden cambiar el significado de una decisión? ¿Es más importante vivir o equilibrar? ¿Equilibrar es ser sensato y vivir ser insensato?

Como mujer (esto suena trilladísimo, pero me es muy útil para desarrollar esta “vaina”) tengo la suerte de vivir en una época en la que, salvo muy determinados puntos y al margen de lo q puedan pensar las asociaciones feministas que NO me representan (me encantó el anuncio de D&G y la campaña de las niñas en Vogue) no tenemos verdaderos problemas por ser mujer y, allí donde los hay, está muy localizado.

Podemos votar, llevar pantalones, entrar en un bar, viajar solas, leer, opinar, ambicionar... ¿Por qué aún no hemos interiorizado que esa libertad también se extiende a las exigencias, a la costumbre, a los roles, al compromiso...? Elegir respecto a trabajar, a tener hijos, a vivir cerca o no de la familia, a cumplir con los ritos o no... ¡a vivir!

Es cierto que nosotras más que ellos nos sentimos con la carga de la responsabilidad, con el peso de la costumbre y la exigencia del compromiso. ¿Por qué? Ya no se trata del básico y simplón masculino vs. femenino se trata simplemente de replanteamiento. ¿Por qué hacer algo por el mero hecho de lo que otra persona pueda pensar si no lo haces? ¿Por qué dejar de hacer algo por el mero hecho de no saber qué puede pasar después? ¿Por qué renunciar a tus planes para satisfacer los de otros? ¿Por qué elaborar unos planes por el mero hecho de no decepcionar a otros?

Si llevo escote o enseño las piernas, soy una fresca; si llevo gafas, soy una marisabidilla; si soy simpática, soy fea; si se me ve más de 2 veces con el mismo tío, tenemos un lío; si voy sola, soy una amargada; si no te río los chistes, soy una borde; si digo que no, significa que sí...

¿Por qué decir que sí, cuando no me apetece, porque es lo que toca, lo que se supone que debo hacer, porque me van a criticar...? ¿Por qué decir que no si realmente me apetece? ¿Por qué la exigencia social y familiar se pone por encima de la felicidad personal, incluso cuando resulta frustrante? ¿Porque es lo más sensato? ¿Y esta costumbre quién la ha convertido en norma? No soy Linette Scavo.

Haciendo honor al grandísimo Freddy Mercury, como siempre, lo quiero todo y lo quiero ahora. Sólo tengo una vida, joder.