Hay
una línea muy fina entre lo kitsch, retro, vintage que es adorable y
lo que es pretencioso y en el garito de hoy la habían soprepasao
tanto que si se dan la vuelta ni la ven.
Lo
encontré por internet Café Atelier..... ¡Qué bonito! Con esos
sillones orejeros con el estampado de casa de mi abuela y los cojines
y la exposición de grabados y... Pues y poco más. Música de Louis
Armstrong, poquita luz a las 6 de tarde de un domingo grisáceo, con
una señora haciendo un boceto con esa iluminación tan escasa, las
cervezas a precio de champán, el camarero con camisa y americana,
los grabados a 100 pavos el más barato... Me quedao helá. Con la
factura y con que se ve que no ponen la calefacción. Ninguno de los
3 que estábamos nos hemos quitao la bufanda.
Total,
que donde estén los cafés librería que pueblan Madrid... ¡ésos
nunca defraudan! Estanterías repletas de libros interesantes
colocados con esmero y café con una galletita al lado. Aquí libros
pocos, revistas de hace meses, grabados carísimos, poquísima luz,
baños hippies (sin pestillos)...
Una
cosa os digo: atelier, de toa la vida sa dicho “taller”. Que
últimamente estamos mucho con esas chorradas: que si muffin, que si
muppet, que si atelier... ¡¡magdalena, teleñeco y taller!!



