Tengo un rato para mí, después de hacer todo lo que había pendiente (reclamaciones, limpieza, orden...). Momento música, porque relaja, porque me gusta cantar y porque escuchar canciones es como leer un libro: te transporta a la historia de un personaje. Hay grandes grupos, pero la música que realmente me marca, la que me pone la carne de gallina, la que dedicas porque trasciende con su mensaje, viene de otra época. A veces la escuchas y te parece que, incluso, de otro mundo:
Los poetas usan muchas palabras para decir algo tan simple. Lleva mucho tiempo, mucho pensar y rimar hacer que un poema suene. Llévame a la luna y déjame jugar entre las estrellas, déjame ver cómo es la primavera en Júpiter y Marte. En otras palabras: Te quiero.
Es un extracto de “Fly me to the moon” escrita en 1954. Mi versión favorita es la que interpreta Nat King Cole, con piano, cuarteto de cuerda, escobillas a la batería... con ese vozarrón, suave y grave, esos cambios de tono... Esa letra lo dice todo y a mí me llega a la patata.
Para este finde aún no tengo planes, pero ya lo he empezado bien.
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