Mostrando entradas con la etiqueta tarjetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tarjetas. Mostrar todas las entradas

Un día sin tarjetas

Acostumbrada como estoy a usar dinero de plástico (lo de que no controlas el gasto es un tópico, igual que "las mujeres no pueden ser directivas porque son demasiado viscerales") que te maldiga el destino con una banda desimantada es una...
No llevo efectivo y me doy cuenta de que la tarjeta no funciona cuando voy a comprar el bonómetro para coger el metro a la oficina. Menos mal que, de casualidad, llevo 1€ para el billete de ida. Tengo en la ofi unos fonditos reservaos, pal por si acaso (no voy a dejar de tomar un coffee por no tener pasta) pero no hago uso porque una compa me lleva a casa en coche y otra compa me presta un bonómetro con 2 viajes (puedo ir tirando).

Para hacer la compra pues... De momento tengo la nevera ocupada aunque no demasiado surtida, además para algo está el novio (para hacerte la compra, prestarte dinero y/o invitarte a comer, la parte de cargar tus bolsas, montar muebles y llevarte el desayuno a la cama, en otro capítulo).

Tengo que anotarme las ideas de necesidades espontáneas porque no tengo con qué pagarlas, tengo que priorizar gastos porque con el mismo dinero tengo que pagarme la compra, el transporte y lo que surja. Tenía pensado ir al Ikea, pero no tengo tarjeta para pagar así que tengo que hacer una transfe y que me saque la pasta otro (sí, ESE otro). Y no puedo pasarme de una cantidad o tengo que llevar un por-si-aca muy amplio (y yo no soy Mario Conde, no me gusta llevar un fajo en el bolso).

Mi cuenta tranquilita, porque así no la vapuleo con mis movimientos habituales, aunque tengo que decir que yo no gasto, contribuyo a la reactivación de la economía :-)

Así, invierto entonces mi tiempo en otras cosas: he encontrado imágenes que me atraen estéticamente en revistas (son un conjunto de hojas impresas en color unidas por el borde y que contiene artículos rápidos, descriptivos, artísticos en sí mismos... al menos así son las que yo leo), autores que he dejado en la lista de los interesantes y pendientes de leer (porque ahora estoy con otro y no soy capaz de tener 2 empezados a la vez, no me llega); una de las cosas malas que me ha traído a la mente esta circunstancia, es que mis neuronas se me han descontrolao y están pensando casi constantemente en... decoración! Menos mal que están en perfecta conexión con mi cuenta bancaria y no leen Art&Déco, sino el catálogo de Ikea. ¡Te diré!
¡Qué aprecio siento por la trabajadora de la caja en la que me van a entregar mis nuevas tarjetas! Una de ellas con la imagen de mi ciudad natal, que voy a poner el primer día en un altar alabando la forma de vida del s.XXI (adsl, móvil, tarjetas de crédito y plasma; ésos sí son básicos y no los del Zara).