Todo empieza con una mosca. Bsss Bsss Bsss alrededor de la oreja a las 8 de la mañana mientras estás en la camita y ya no hay forma de dormirse, además con este calor que hace... Así que... Se da la vuelta, te despierta, suspira, da vueltas y te propone: ¿nos vamos al Rastro? Ñigu ñigu ñigu... gños dias... Einh? Mmm... ¡Vamos!Recorrido en bus (1 transbordo, una hora) porque con este cielo azul, da pena meterse en el metro. "En bus ves por donde vas, viva el bus". Eso sí, que yo no sabía que los domingos había vida antes de las 11am y además no veas qué fresquete a las 9h30 :-S
Llegamos y esto aún no está petao de gente, pero sí se puede uno guiar siguiendo a los grupúsculos (dentro de una hora serán hordas) de guiris (bien sabenande está lo bueno). En cualquier calle en la que aterrices encontrarás una tienda abierta, tentadora. Sólo hay que tener presente una cosa, la magia del Rastro: puedes encontrar lo mas cool en la tienda más pequeña, en el puesto más recóndito, nada más llegar o 2 horas después cuando estás cansadísim@...
Hallazgos, gangas, auto-regalitos y lo que no puede faltar: una terracita (a la sombra, eso sí, con la que está cayendo), una cañita y el brunch del domingo (que perfectamente puede ser un buen bocata castizo de calamares).
Sunday, Lovely Sunday!!