Hoy me he encontrado ante la reticencia de un bote de judías verdes (pensando si me quedaría o no sin comérmelas y tendría que sacrificarme y hacerme otra cosa, no tan deliciosa) y he pensado: tienen los botes de conservas voluntad? (voluntad de abrirse). ¿Y si se mantienen, como el cerebro positrónico de un robot, en una paradoja (soy un bote de conservas, mi deber es conservar lo que hay dentro, a partir de que suena el "pop" comienza la degeneración del proceso de conservación así que, no me abro, pero fui creado para conservar la comida de forma que llegara fresca de un lugar a otro...) que los bloquea? ¿Existirán las 3 leyes de la bot-ótica?Usas el típico "truco" de darle unos golpes a la tapa con una cuchara y nada. No quería abrirse. Y ahí fue cuando pensé: sueña el bote de vidrio con ovejas eléctricas? Tiene voluntad de no abrirse? Y el de tomate frito, se me revelará también? Finalmente, no se sabe qué fuerza superior (igual fue la aplicada con la mano y un trapo de cocina en sentido contrario a las agujas del reloj sobre la propia tapa) ese bote fue abierto, quizá violando su voluntad de permanecer cerrado. Les he preguntado a los dos botes al respecto y ninguno me ha respondido, quizá porque no hablan mi idioma, quizá porque están bloqueados por la paradoja, quizá es simplemente que esta mañana he confundido la medicación del gato con mis paracetamoles y estoy flipándolo...
Quedo no obstante a la espera de que la ciencia, mi psiquiatra o la vecina del 1º puedan darme una respuesta. Mientras, estoy mirando con otros ojos a ese otro bote, el de patatas Paris, que me acecha desde el fondo del estante del frigorífico, sin revelarme su voluntad hasta el mismo momento en que nos enfrentemos tapa a trapo.