Y la cúpula, ¿estará limpia?

Pues en esa iglesia no había cúpula, era de mentira, estaba pintada. Y así, una detrás de otra: recién aterrizada los taxis no te llevan al hotel porque está sólo a dos calles y te "sugieren" que vayas andando (donde quiera que esté), en el hotel te dan un apartamentete en lugar de una habitación pero los radiadores no funcionan, sólo hay 2 bombas de calor y la última noche hay un apagón de más de 6 horas (¡qué frío!). Y por si fuera poco, en el vuelo de vuelta me facturan mi único bulto para que otros puedan llevar consigo su bolso y un edredón nórdico; aterrizamos en una terminal, el equipaje está en otra y llego a casa 2 horas después de lo previsto, teniendo que madrugar al día siguiente (o al rato, mejor dicho).

¿Que qué tal está Roma? Pues lo tienen todo roto, por ahí tirao.

Aparte del alcantarillado (SPQR), la educación, la seguridad y los acueductos, ¿qué nos han dejado los romanos?

Debió ser bonito en algún momento, justo antes de poner los andamios, antes de que tuvieras que irte a otra parada de taxi bajo la lluvia porque los de ésta no te llevan donde vas, antes de que los apagones duraran horas y te encontraras locales sin luz pero abiertos al público, antes de que tuvieras que estar una noche entera pasando frío, antes de que el recepcionista del hotel aporreara la puerta para que subas a hacer el check-out... antes. Cuando todo lo bonito podía verse. Ahora... ¡qué frío hace en Roma! Pero qué rico se come...

Menos mal que no eché moneda en la Fontana di Trevi, así no tengo que volver (es divertido acojonar al respectivo con echar 2 ó 3, que significan que tendrás un romance con un romano o que tendrás boda jajaja).
A ver... la lista... ¿qué otras capitales de Europa me quedan por visitar...?

Imperdibles

Hay citas que son imperdibles como la de este fin de semana en el Expocómic. Aun bajo el frío de diciembre, los otakus se presentan con trajes curradísimos para hacer honor a su personaje favorito y yo, que aunque no me lo curré mucho igualmente pasé frío, me llevé a casa algo más queel recuerdo, un libro ilustrado chulísimo: CABARET, de Medusa The Dollmaker, quien no sólo me lo firmó, sino que me lo dibujó xD (supongo que no la importará que le haga un poquito de publicidad...).

Éste es por antonomasia el mes de las comidocenas, de quedar con gente por gusto u obligación, de encontrarse demasiado acompañado o demasiado solo, de ponerse ciego de langostinos, gulas, turrón, carnaza... Yo no sé cocinar, pero estoy segura de que la mejor receta para superar todo esto (y con "esto" me refiero al "Felices Fiestas" en general) es estar bien acompañao (y llevar una buena dosis de paracetamoles, porque con tanto brindis uno no sabe cómo va a acabar... ¡dadme algo pa llenar el estómago que llevo ya 6 copas de champán!!).
Ya se vislumbra un vestidor...

El periplo

Un trayecto al Ikea es como un viaje al otro mundo. Es muy bonito cuando piensas en medidas, colores, cómo colocarás esto y aquéllo en tu casa... Haces una lista, calculas precios y agendas un día para ir. Hasta ahí todo bien. Hasta que empieza... ¡el periplo! (música de peli de terror).

Es un día aciago aquél en que tienes que emprender un largo viaje (y si no que se lo pregunten a Frodo). Ya el camino hasta el bus que te llevará al destino es larguete (2 transbordos). Y vas en bus porque no tienes coche, por lo que tardas 50min, entre unas cosas y otras (todas esas cosas se llaman transporte público y atasco).

Una vez allí, inocentemente piensas que como llevas tu lista hecha vas a tiro hecho, nada más lejos de la realidad, algo que ya deberías haber intuido cuando lees en la web "consultar disponibilidad al personal en tienda".

Pero espera, que todavía me he saltao un capítulo, el de las dos abuelas, que entran en la categoría de "grupos y familias que no tienen nada mejor que hacer que pasar la tarde en el Ikea, aunque sólo sea pa comprar un paño" (luego hay otras categorías, como la de "hija frustrada guiando a madre perdida" o "padre de familia harto, no se sabe si de la falta de aparcamiento para el coche o para la familia", etc). Ésas abuelas, decía yo que, no habrá sitios libres en el mega-autobús de dos cuerpos que se te tienen que sentar justo detrás para "deleitarte" (un eufemismo moderno que significa "darte ganas de ahorcarte con los tendones de tus propios brazos") con los chasquidos de sus dentaduras postizas comiendo caramelos de toffee (no sin leer antes los ingredientes, no es coña). "No hemos pasado por el pueblo. ¿Hemos pasado por el pueblo?" "¿Eh?" "Que no hemos pasado por el pueblo" "Me ha dicho mi hija que tengo que cambiar los azulejos de la cocina" "¿Pues no son blancos?" "Oye" "Mmm??" "¿No hemos pasado por el pueblo?" "¿Eh?" Todo esto intentando leer (pasando del párrafo en que empezaste, a ser posible).

Carezco de sentido de la orientación, menos mal que los carteles de las megastores son grandes (volver de la tienda a la parada del autobús ha sido para mí todo un ejercicio de "Buscando a Wally") porque soy un poco Dory con las direcciones.

Entras. Paso 1: coger un carrito alargado (está todo plagado de carritos normales, que para la compra en el super están bien pero para una estantería de 1,71m no sirven). Paso 2: directamente al multiservicio (porque vas con tu lista hecha, te ahorras la expo, las familias, la lentitud... ¡ay! inocente). Paso 3: Busca por pasillo y sección; pares a un lado, impares al otro. Está todo. Paso 4: localiza y aborda a una persona de uniforme que te ayude a encontrar lo que no sabes dónde está (si ya las señoras del bus te dieron dolor de cabeza, aquí acabas perdiendo además la paciencia. Haz cola, pregunta, explícale que quieres, te lo busca, te indica, te imprime, te da, te vas. Paso 5: por fin lo tienes todo. A la caja. Busca en la que te contratan transporte. Pagas y te dicen que el transporte es en otro mostrador con la empresa pukinuki (entonces qué más da en qué caja pague? En fin...).

Una cosa que te llevas puesta, el resto te lo llevan a casa, por un "módico" precio. Ya has pedido un favor: que te lo monten (menos mal que todavía hay quien entiende los favores sin cobrar). Esperas fervientemente que todo llegue bien, que la empresa te lo traiga a la hora en que quedó, que no haya nada roto... En definitiva: que no haya motivos para tener que poner otra reclamación y puedas simplemente gozar de la novedad en tu casa (rosa, amarillo, blanco... esto aquí, eso allá...). Que la entrega no dé para otra historia y que todo quede como te lo habías imaginado antes de ir para que puedas engañarte pensando que el viaje y el gasto han merecido la pena.

Back from El Raval

Es complicao elegir alojamiento en una escapada de finde (no ha sido el puente entero pero ya habrá MÁS, sin duda). Si ya has estao en la ciudad igual tienes una referencia de la zona por donde quieres estar, pero si no, elegir un lugar bonito, limpio, a buen precio y bien situado, lleva su tiempo.

Esta vez ha sido en el barrio del Raval: inseguro, sucio... ¡genial! Está lleno de garitos chulos, restaurantes y locales fashion, tiene al lado un mercadillo con lo mejorcito en ropa para estar a la última y, si paseas un poco por la noche, entre putas y vagabundos también pasean famosos con su clá.

Nos alojamos en un hostal en una calle estrecha llena de tiendas curiosas, donde los todo a cien están regentados por indios, las carnicerías son islámicas y los cajeros sirven para alojar a los homeless. En una zona donde los garitos ponen la mejor música, la mejor comida y las mejores copas en medio de la mejor decoración imaginable.

A parte de lo típico y mucho Gaudí, no ha faltado tampoco el momento freak patrocinado por MSX, la compra de chapitas, el mercadillo de 2ª mano y una comida tranquilita en uno de esos locales fashion. Vivan las fajitas de solomillo con foie, la crema catalana con su capita crujiente, el vacio, el pollo a la catalana y la ciudad entera, con "oteadores" y tó.

De vuelta a la realidad, los planes son: lista para compras en el Ikea, libros pendientes de leer (y tengo que ir mañana a trabajar, pero eso no cuenta como plan), organizar la casa... y el próximo viaje!!!

Declaro finalizada...

...esta actitud! Dice el gordo de rojo del anuncio de la bebida refrescante que, cuando uno está a dieta, pide light pero no la cambia por agua.

¿Qué actitud? ¿La de "estoy harta de que los conductores miren de frente cuando llegan a un paso de peatones y tener que esperar para que pasen ellos primero" o la de "igual a ti eso te hace gracia y yo no pienso pronunciarme pero me pareces un troglodita sin gracia"?

Es Navidad, se supone que uno saca su buen humor y talante: no puede importarte que todo esté abarrotado, que los niños griten y corran en el restaurante, que en los centros comerciales intenten encasquetarte tarjetas, cuentas y contratos de gas, que en el metro la gente intente atravesar mi materia para entrar antes de que yo consiga salir y que la gente piense que estoy loca porque en la noche del viernes prefiero ir con los colegas a jugar al trivial que salir a lo que llaman "fiesta" (esto es, pillarse un moco sin precedentes y sin motivo aparente).

Además de que lo único que quiero por Navidad eres tú, como dice el villancico (la mejor versión de villancicos se puede encontrar en Love Actually) quiero viajar, que me dejen leer tranquilamente con un café, poder comer sin terminar con dolor de cabeza, jugar al trivial el viernes con un cóctel (pedir no apestar a tabaco hasta las bragas cuando vuelva a casa ya es un irrealizable, así que ni me molesto, pero por si cuela...).

A mis titantos me gusta pensar que hay una suerte de Papá Noel (metafóricamente hablando) sumado a que, por otra parte, es un@ mism@ quien se autoconsigue casi todo en la vida y que no creo en los accidentes (como dice una canción de un grupo sueco, que no es ABBA), este año mi lista sobre todo me va a ayudar a recordar que ya he conquistado pequeñas paces y metas, que el día a día es más agradable que el año anterior pero menos que el próximo y... algo menos ñoño y navideño: que me quiero como soy aunque, por supuesto, incluiré en esa lista algo muy, muy caro, por si cuela jajajaja. Podría ser una... o un... o...